Iglesia al día

" En esta noche resuena la voz de la Iglesia: «¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!». Es otro “contagio”, que se transmite de corazón a corazón, porque todo corazón humano espera esta Buena Noticia. Es el contagio de la esperanza: «¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza! "
Papa Francisco

La Iglesia en los medios Crucifixiones reales en Filipinas

LA REPÚBLICA |

UNA POLÉMICA CELEBRACIÓN DE LOS CRISTIANOS

Varios fieles fueron crucificados ayer por hombres vestidos de soldados romanos para conmemorar el Viernes Santo, un espectáculo que se repite cada año en Filipinas para recordar las últimas horas de la vida de Jesucristo.

Varios pueblos del país recuerdan cada año, dos días antes de Pascua, una ceremonia que la Iglesia oficial desaprueba. Ayer, al menos cinco personas fueron crucificadas en varios pueblos al norte de Manila. Los penitentes quedan sujetos a la cruz con clavos en las manos y los pies y los brazos atados. Sólo se quedan unos minutos en esta posición y luego los bajan de la cruz para darles cuidados.

En la isla de Marinduque, en el sur de la capital, centenares de fieles recrearon otro episodio menos conocido del Via Crucis (los últimos momentos de Jesucristo antes de ser crucificaco), el del centurión Longin.

Según la leyenda, este soldado ciego hirió con su lanza en el costado derecho a Jesucristo, lo que le hizo saltar sangre en los ojos. Fue así como recuperó milagrosamente la vista y luego empezó a ser devoto de Jesucristo. Para hoy está prevista en Marinduque la captura y “decapitación” simbólica de Longin el “traidor”.

Raymond Nepomuceno, uno de los organizadores del evento, explicó que quiere convencer a los niños para que también participen en la ceremonia. “Tengo miedo de que desaparezca esta tradición y para preservarla necesito que participen los niños, por devoción o para divertirse”, añadió. Nemesio de los Reyes es el intérprete del personaje del centurión. “Lo haré mientras esté en forma”, dijo , “espero que mis oraciones sean escuchadas y que mis amigos y mi familia sigan en buena salud”. También hay hombres con el torso desnudo flagelándose la espalda que previamente cortan con una navaja.

Para John Allen Jamig, de 17 años, es la primera vez y se desmayó cuando la sangre empezó a brotar. “No sé porque me sentí tan mal, sin duda porque no dormí mucho la noche antes”. La iglesia filipina desaprueba estas prácticas, asegurando que Jesucristo ya vivió esos momentos y no hay razón para repetirla.