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La Iglesia en los medios Contrarios al aborto buscan una alternativa al referéndum

EL OBSERVADOR |

Sostienen que un rechazo a la consulta popular puede “soldar” la norma

La despenalización del aborto aprobada ayer miércoles por el Parlamento ha puesto en una difícil disyuntiva a los políticos y asociaciones sociales contrarias a la iniciativa que, de hecho, se están dividiendo entre aquellos que apoyan fervorosamente el camino del referéndum y los que prefieren explorar otras opciones.

Esas diferencias quedarán expuestas hoy cuando, por un lado, el diputado blanco Pablo Abdala (Corriente Renovadora) ratifique su intención de lanzar una campaña pro referéndum contra la ley y, por otro, el edil Carlos Iafigliola (Alianza Nacional) –también blanco– anuncie la creación de una Comisión Nacional Pro Derogación que busque analizar caminos alternativos.

Las denominadas “comisiones pro vida” que rechazan la despenalización del aborto se manifestaron en contra de la realización de un referéndum puesto que, sostienen, “la vida no se plebiscita”.

Iafigliola y otros dirigentes blancos, como el diputado Javier García, creen que la recolección de firmas y un posterior llamado a las urnas van camino al fracaso y, para peor, terminará cortando cualquier posibilidad de tumbar la norma.

Ayer, durante el debate en el Senado (ver nota aparte), el líder blanco Jorge Larrañaga adelantó que si llega a la Presidencia intentará derogar la ley, lo que, de hecho, resulta un reconocimiento de que cree que el referéndum tiene escasas posibilidades de triunfar.

Para habilitar ese mecanismo constitucional se requiere la recolección del 2% del padrón electoral –unas 50 mil firmas–, lo que habilitará un llamado a las urnas en el que se necesita que el 25% de los habilitados –mas de 600 mil– concurran para respaldar el llamado a referéndum. Si esa instancia fracasa, se prevé otra convocatoria a la ciudadanía. Si se fracasa de nuevo, la ley queda firme. Si se alcanzan los votos, se convocará a un referéndum con voto obligatorio en el que los uruguayos votarán a favor o en contra de la ley.

La norma aprobada ayer establece la despenalización del aborto hasta las 12 semanas de gestación. Además, propicia la creación de comisiones de cinco miembros integradas por psicólogos, médicos y asistentes sociales para que asesoren a la mujer que decida abortar.

La única vez que el aborto fue legal en Uruguay –experiencia- instaurada durante la dictadura de Gabriel Terra– fue desde julio de 1933 hasta enero de 1938.

El diputado Abdala dijo a El Observador que “no hay mayores alternativas” para echar abajo la ley que recurrir a un referéndum. “No veo otro camino. O aceptamos la ley o convocamos a un referéndum. Si no, el tema queda laudado. El próximo gobierno va a tener otros temas en agenda y, sea quien sea el presidente, no creo que pueda abocarse a derogar este  asunto”, sostuvo el parlamentario blanco.

En cambio, el diputado García consideró que, si bien respeta la postura de Abdala, no cree conveniente realizar un referéndum que puede terminar “politizado” por la próxima campaña electoral. Estima que en caso de fracasar el referéndum la ley quedará “soldada” y sin ninguna posibilidad de ser derogada por un nuevo Parlamento o por un nuevo presidente.

“Me parece que el camino es buscar la derogación por otros métodos. Además, con el próximo Parlamento se abrirán nuevas posibilidades e incluso el Frente Amplio puede llegar a tener un candidato presidencial que está en contra del aborto”, dijo en referencia a Tabaré Vázquez.

Precisamente, la postura del expresidente –quien vetó una ley de legalización del aborto– fue mencionada varias veces en la sesión de ayer por parte de legisladores de la oposición.

Fuentes políticas señalaron que para realizar una campaña contra la ley aprobada por el Parlamento se necesita no solo un poderoso aparato partidario, sino también recursos económicos como para llevar adelante una profusa campaña publicitaria.

Pero los dineros que se gasten tras ese objetivo deberán se restados a los que cada legislador necesitará para hacer frente a los comicios nacionales de 2014. Y, dijeron, no hay plata para todo.