Iglesia Católica Conferencia Episcopal del Uruguay

Comisión Nacional de Pastoral Juvenil

Niños, jóvenes y adultos uruguayos se despiden de los símbolos de las Jornadas Mundiales de la Juventud

Por Tiago Miranda.

Niños, jóvenes, adultos y ancianos de los pueblos y de los principales centros urbanos de la Diócesis de Salto recibieron la Cruz y el ícono de María el miércoles y jueves (12 y 13).
La diócesis más extensa del país que incluye cuatro de los 19 departamentos fue el destino final de la peregrinación por Uruguay. La región más al norte tiene gran cantidad de ganado vacuno y en el sur de la diócesis hay plantaciones de Eucalipto, soja, arroz y trigo.

El Obispo de Salto alza la Cruz de la JMJ

En la ciudad de Fray Bentos, con 24 mil habitantes, hubo una celebración con niños de entre 3 y 10 años pertenecientes a tres diferentes escuelas el miércoles (12) por la mañana. Esta ciudad se hizo conocida a través de las noticias por la lucha comercial y ambiental con Argentina por la instalación de una planta de celulosa. Los uruguayos querían recibir la empresa extranjera, pero del otro lado del río Uruguay los argentinos reclamaban por los daños ambientales que traería la industria del papel. Ganaron los intereses uruguayos.

La segunda parada fue en Young, otra pequeña ciudad con 17 mil habitantes, donde un grupo de jóvenes rezaron junto a la Cruz y el Ícono. Por la noche, la comunidad de la parroquia de San José Obrero en Paysandú, frontera con Colón (Argentina), se reunieron para la Misa con los símbolos de la JMJ. Ana, una joven de la parroquia, dijo que sintió el abrazo de Cristo al estar junto a la Cruz de la JMJ.

Según el sacerdote Julio Martínez fue una experiencia de Pentecostés, que nos ayudó mucho para tomar conciencia sobre la Jornada y unió toda la comunidad parroquial. «Fue una experiencia muy fuerte para la comunidad».
Salto
Después de la Misa, los jóvenes reflexionaron sobre las cruces que cargan, como tener que abandonar sus estudios por falta de recursos o para mantener un trabajo, los accidentes de tránsito y el aborto, recientemente aprobado en el país. Un cartel con las principales cruces que se encuentran en la vivencia de los jóvenes de Salto fue coloreada con las esperanzas juveniles como la fe y la vida en comunidad. «Diseñamos diferentes situaciones de muerte que la sociedad nos presenta, y por encima situaciones de vida propuestas por Cristo», dijo Federico, animador de un grupo juvenil local. Finalmente, los jóvenes realizaron una peregrinación por quince cuadras cargando la cruz y el ícono hasta la parroquia de Santa Cruz.

Ismael Cortinas

La Misa fue celebrada por el Presidente de Conf. Episcopal Uruguaya.

En la noche del martes (11), el pueblo de Ismael Cortinas, en el centro del país recibió los símbolos de las JMJ con el Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU), Mons. Carlos Collazzi. Gran parte de los 1200 habitantes de la zona viven en zonas rurales. «Tenemos que favorecer una propuesta comunitaria que ayude a los jóvenes a tener un sentimiento de pertenencia», dijo.
Según el obispo responsable por la juventud, Mons. Arturo Fajardo, quien también estaba en la celebración, la pastoral juvenil uruguaya busca revitalizar para hacer frente a la secularización del país. «Nuestra propuesta es llenar la vida de los jóvenes con sentido a partir de la comunicación del Evangelio, generando un encuentro con Cristo, el discipulado y la misión», dijo.

La principal preocupación de los obispos y sacerdotes en las celebraciones era animar a los jóvenes a testimoniar a Cristo en sus vidas para poder enfrentar la secularización presente en la sociedad uruguaya.
El viernes (14) por la tarde el nuncio apostólico, Mons. Anselmo Pecorari, recibió a la delegación brasileña y los sacerdotes uruguayos que peregrinaron junto a los símbolos de la JMJ.

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