Iglesia Católica Conferencia Episcopal del Uruguay

Comisión Nacional de Pastoral Juvenil

Mons. Arturo Fajardo

Obispo de San José de Mayo
Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la CEU

La Jornada creo la definiría como una fiesta de fe, como un encuentro con la universalidad de la Iglesia. Como saben, tuve algunas dificultades, un quebranto de salud que hizo que acompañara parte de esta Jornada desde el Hospital Samaritano, una experiencia llena de significado en lo particular. Donde tuve que seguir, casi todos los acontecimientos de la Jornada por TV.

Para mí fue muy linda la participación en las Catequesis. La primera fue en la Parroquia São Sebastião, el jueves en el Club dos Aliados Campestre, un complejo deportivo en la zona de Campo Grande, y el último día en la Capela Santuario das Almas en Niterói. El haber compartido esa experiencia con los jóvenes, escuchar sus preguntas y reflexiones, con un lenguaje sencillo y llano, habla de una iglesia joven que está dispuesta a ponerse en camino cuando se le hacen propuestas que despiertan su interés.

La recepción de todo Rio, de cómo nos recibieron, de cómo se alegraron a causa de esta fiesta y el asombro de una multitud que viviera de esta forma la Jornada, que no se produjera ningún conflicto, ninguna dificultad, a pesar de que se notó un cierto crujir de la organización, allí se pudo ver como los jóvenes con buena voluntad, como buenos peregrinos supieron enfrentar las dificultades, el frio, las colas, el problema del transporte. Los jóvenes sabían en lo que estaban, estaban en un encuentro de la fe y celebración.

Experiencia del Hospital Samaritano

De este tiempo en el Hospital destaco la atención de la gente, que me recibieron y me cuidaron durante esos días. Me asombró mucho que el último día todos los enfermeros del piso en el que estaba vinieron a pedirme la bendición. Después compartiendo con ellos la vivencia y sus comentarios sobre esta Jornada y sobre todo la presencia del Papa. Lo que los jóvenes vivían en Rio para mí fue muy motivador, fue una experiencia fuerte de fe, tan lejos, internado, y sin embrago acompañado y vivenciando este acontecimiento de la fe expresado en tantos jóvenes del mundo.