Iglesia Católica Conferencia Episcopal del Uruguay

Comisión Nacional de Pastoral Familiar y Vida

CADA VIDA IMPORTA (marzo a favor de la vida)

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La Comisión Nacional de la Pastoral de la Familia y la Vida de la Conferencia Episcopal invita, cada año, a celebrar el mes de marzo resaltando el valor de la vida humana desde la concepción hasta su culminación natural. Las comunidades reciben un material que facilita esta iniciativa en cada Diócesis: un afiche alusivo con el lema respectivo y fichas que pueden ser utilizadas en diversas iniciativas pastorales.

Ha sido permanente, en el magisterio de la Iglesia, la preocupación en torno al valor inviolable de la vida. Ante las oleadas periódicas, con diversos intereses, que pretenden relativizarlo siempre hemos tenido palabras orientadoras que nos ayudan a renovar nuestro compromiso cristiano de valorar y defender la vida como Don de Dios.

El Papa Francisco frecuentemente hace presente esta realidad desde diversas ópticas y con diversas iniciativas. En una oportunidad, al encontrarse con italianos representantes del Movimiento por la vida les dijo: ”La vida humana es sagrada e inviolable. Todo derecho civil se asienta en el reconocimiento del primero y fundamental de los derechos, el derecho a la vida, que no está subordinado a condición alguna, ni cualitativa, ni económica, ni tanto menos ideológica. Así como el mandamiento de ‘no matar’ pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir ‘no’ a una economía de la exclusión y la desigualdad. Esa economía mata… Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del ‘descarte’ que, además, se promueve. Y así se descarta también la vida.

Uno de los peligros más graves a los que está expuesta nuestra época es el divorcio entre economía y moral, entre las posibilidades que ofrece un mercado provisto de cualquier nove-dad tecnológica y las normas éticas elementales de la naturaleza humana, cada vez más arrinconada. Por lo tanto, es necesario reiterar la oposición más firme a cualquier atentado directo a la vida, especialmente inocente e indefensa, y el nonato en el seno materno es el inocente por antonomasia. Recordemos las palabras del Concilio Vaticano II: ‘La vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables.

Recuerdo hace tanto tiempo que participé en una conferencia con médicos. Después de la conferencia los saludé y mientras hablaba con ellos, uno me llamó aparte. Tenía un paquete y me dijo : ”Padre quiero dejarle esto a usted. Son los instrumentos que he utilizado para abortar. He encontrado al Señor, me he arrepentido y ahora lucho por la vida. Y me dio todas las herramientas. Recemos por este buen hombre.

A quien es cristiano le corresponde siempre este testimonio evangélico: proteger la vida con valor y amor en todas sus fases. Los animo a hacerlo siempre con la actitud de la cercanía, de la proximidad: ¡Que cada mujer se sienta considerada como persona, escuchada, acogida, acompañada!..

Hemos hablado de niños: hay tantos aquí. Pero yo quisiera hablar también de los abuelos, que son la otra parte de la vida. Porque tenemos que preocuparnos por los abuelos, porque los niños y los abuelos son la esperanza de un pueblo. Los niños y los jóvenes porque sacarán adelante a ese pueblo; los abuelos porque tienen la sabiduría de la historia, son la memoria de un pueblo. Custodiar la vida en un tiempo donde los niños y los abuelos entran en esta cultura del descarte y se piensa en ellos como material desechable ¡No!. Los niños y los abuelos son la esperanza de un pueblo” (Ciudad del Vaticano, 11 de abril de 2014).

Cada mes de marzo es una oportunidad pastoral que se abre para impulsar iniciativas en nuestras comunidades que puedan resaltar el valor de la vida, porque CADA VIDA IMPORTA.

Comisión Nacional de la Pastoral de la Familia y la Vida (CEU)

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