Iglesia Católica Conferencia Episcopal del Uruguay

Comisión Nacional de la Animación Bíblica de la Pastoral

NOS NECESITA SIEMPRE

NOS NECESITA SIEMPRE

 

El evangelista san Mateo nos narra contando que “El nacimiento de Jesús fue de esta manera: La madre de Jesús estaba desposada con José, y antes de vivir juntos resultó que ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo” (cfr san Mateo 1,18-24). Dios necesita la colaboración humana de José y de María para nacer.

Jesús es el fruto del Espíritu Santo pero necesitó el consentimiento de José y de María. Dios es un amante que nos necesita siempre.

Hay días en que no entendemos sus planes y pensamos que otros son más amados que nosotros y sentimos los celos del amor.

De la Virgen María hemos escuchado bastante. Se nos ha hablado desde la catequesis inicial. ¿Y de San José? Este José que el Evangelio nombra cuatro veces y luego se olvida de él por completo, este José vivió un gran drama. María estaba embarazada y José no tenía ni arte ni parte en el asunto. Todos podemos imaginar sus celos, su preocupación y su dolor.

Yo me imagino a José yendo a la casa parroquial a consultar a su párroco. Le explicaría su situación y le diría: Padre, ¿qué debo hacer? Juntos consultarían la Biblia y las tradiciones y juntos orarían.

 Hasta que por fin el ángel del Señor le habla también a él y le explica todo. Es que sin san José, tanto María y el Niño hubieran corrido serios problemas para sobre vivir. En la mentalidad de esa época una joven embarazada sin estar casada era firmar su acta de muerte. San José es más que importante en todo el nacimiento de Jesús.

Ante el dilema que se le plantea a san José con el embarazo de María él decide abandonarla en secreto. Este era el menor mal posible para ella. Podemos ver aquí todas aquellas situaciones conflictivas en las relaciones. Hay muchas relaciones rotas, sueños hechos añicos. Tantas situaciones conflictivas entre los matrimonios. Pero nos dice el texto que José era un hombre justo y se anima a pedir a Dios un signo antes de abandonar a María y Dios le concedió el signo.

Imagínenos a José bien de mañana contándole a María el sueño: ¡María! ¡Anoche tuve un sueño muy lindo! Un ángel del Señor me ha dicho: “¡No tengas miedo!”…

Lo más hermoso es que José cree y acepta ser el padre en la tierra de un Hijo que no era de su sangre sino fruto del Espíritu Santo. Todo un Dios necesitando de nuestro sí, de nuestra cooperación. Ese es Dios, el que viene en esta navidad a buscar posada en nuestras vidas. ¿Se la daremos?

Dios se fió de María  y de José para llegar a este mundo, esto ya hace muchos siglos. Hoy se fía de cada uno de nosotros para hacerse presente en este mundo tal y como nosotros lo conocemos. Y no tiene miedo de venir y bajar hasta las miserias más grandes que quizás hoy a nosotros nos escandalizan. A Dios nada le escandaliza. Se fía de ti y de mí, ofrezcámosle también nuestra confianza. Ya a las puertas de la Navidad se nos anuncia el nacimiento de un niño, único camino para llegar a Dios y recibir los sueños de Dios.

Gracias al sueño de José y de María Dios sigue soñando a través de todos sus hijos y sueña no que nació, sino que sigue naciendo en el mundo de los hombres.

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO. QUE CADA SUEÑO Y DESEO SE HAGAN REALIDAD.

COMISIÓN NACIONAL DE LA ANIMACIÓN BÍBLICA DE LA PASTORAL