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La Iglesia en los medios Católicos contra presencia de fuerzas de “choque” en templo de Cordón

ECOS. LA |
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Participaron de la marcha del viernes y criticaron a una Iglesia “enferma por el encierro”. Arzobispado lamentó falta de previsión.

La presencia previa este viernes de un dispositivo de seguridad en la Iglesia del Cordón, que de todas formas terminó siendo atacada por un grupo minoritario de participantes en la marcha por el Día Internacional de la Mujer, disparó una serie de cuestionamientos cruzados entre militantes católicos y el Arzobispado de Montevideo.

Cristianos en Red, un colectivo que se presenta como un espacio de articulación, encuentro y participación dentro de la Iglesia Católica, cuestionó la presencia de “policías de choque” custodiando la parroquia el Cordón.

El grupo, que participó de la marcha del viernes afirmando que “la fe cristiana nos compromete con la justicia de género”, criticó duramente a las autoridades de la Iglesia uruguaya.

“Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a sus propias seguridades”, afirmó el grupo, parafraseando al Papa Francisco en su exhortación apostólica “Evangelii Gaudium”.

Las críticas generaron la reacción de Pablo Coimbra, sacerdote y director de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Montevideo.

Coimbra se preguntó qué hicieron las “fuerzas de choque”, o a quién reprimieron o agredieron.

También si la propuesta de “Cristianos en Red” era dejar que “vandalizaran” el edificio y que “ingresaran al templo el grupito de violentas, como el año pasado, con aerosoles y bombas molotov”.

Coimbra les preguntó a los integrantes del colectivo si estaban dispuestos a “limpiar, rasquetear y pintar la fachada al otro día, junto a los fieles que lo hicieron el año pasado y lo tendrán que volver a hacer, “o se quedarán apoyando a las violentas que atacan a la Iglesia”.

También quiso saber si el grupo sería capaz de realizar una colecta para comprar lo necesario para reparar el daño causado, o si piensan que el Vaticano manda el dinero.

“Hagan el favor, no tergiversen al Papa”, les pidió.

En la discusión intervino Nelson Villarreal, director de la Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia de la República.

“Creo que más allá que es condenable y reprobable el infantilismo de izquierda de algunas personas, eso no fue el centro de la marcha ni debería ser el centro de la discusión”, afirmó.

Villarreal participó en la movilización con un grupo ecuménico de cristianos de varias denominaciones.

Chivo expiatorio

La Iglesia Católica de Montevideo “lamentó profundamente” que, por tercer año consecutivo, la marcha por el Día Internacional de la Mujer “quede manchada por un pequeño grupo” que arrojó bombas de pintura contra la fachada de la Iglesia del Cordón.

A través de una declaración, el Arzobispado lamentó aún más que “no se haya previsto debidamente, por parte de los responsables y de las autoridades públicas, esta situación, y por el silencio de muchos”.

Para la jerarquía católica capitalina, “parece que en nuestro país agredir a la Iglesia se ha vuelto costumbre y defenderla no es políticamente correcto”.

Según esta visión, la Iglesia se ha vuelto para muchos un “chivo expiatorio” a la que se culpa de todo. “Los tristes y dolorosos escándalos de los abusos a menores, que con vergüenza reconocemos, son utilizados para justificar esta culpabilización”.

Para la Arquidiócesis, vandalizar un templo católico no hace nada positivo por las mujeres.

“Al contrario, ensucia una manifestación pública que nos recuerda la conquista de sus derechos y la lucha actual contra la violencia hacia ellas”, se afirmó.

El comunicado reafirmó que la Iglesia Católica continúa, día a día, su misión de anunciar el evangelio y su siembra generosa en incontables obras de asistencia y promoción social con los más vulnerables de nuestra sociedad.

“El Uruguay necesita fortalecer una cultura del diálogo”, concluyó.

Entre bombitas e intolerancia

Momentos despuės de los hechos del viernes, que son investigados de oficio por la Fiscalía, el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, cuestionó el “silencio atronador” de clase política ante la situación. Su pedido tuvo respuesta.

El intendente de Montevideo y precandidato presidencial frenteamplista Daniel Martínez afirmó que cualquier acto de intolerancia merecía su repudio.,

El jefe comunal aludía a lo de la Iglesia del Cordón, pero también a la agresión contra el Comité de Base Mario Benedetti, vandalizado poco después.

Martínez le envió un “abrazo solidario” a los “compañeros” que trabajaron en la refacción de ese local, en la zona de Capurro.

En idéntico sentido se pronunció la referente del umbandismo uruguayo y diputada suplente Susana Andrade, que repudió toda violencia contra cualquier iglesia, locales políticos, y todo lo sean reductos sociales de paz y construcción de ciudadanía.

“Nosotras, las mujeres en lucha por convivencia y equidad en derechos, no cometemos actos de vandalismo”, señaló Andrade, que estuvo en la marcha y pidió Identificar a los responsables los actos vandálicos.

La ex candidata a la Intendencia, Virginia Cardozo (PVP), dijo en cambio que “ya que está en el orden del día la preocupación por unas bombitas de pintura” , bueno sería un “escándalo público y recursos movilizados con tanta rapidez para investigar la pintura que se tira a las marcas de la memoria y vandaliza la búsqueda de Nunca Más”.

Cardozo dijo no creer que “tirar bombitas” colabore con la lucha de las mujeres, pero se preguntó cuál era rol que se pretendía de la Policía y a quién se le ocurrió la “brillante idea” de colocarla en la puerta de la iglesia.

En la oposición hubo un repudio unánime a la agresión contra el templo.

El senador y precandidato nacionalista Jorge Larrañaga afirmó que luchar y manifestar por derechos siempre contará con su apoyo y respeto.

“Lamento que un grupo empañara una reivindicación justa con agravios y ataques a la Iglesia Católica”, señaló. “Ese no es el camino. Mi repudio a esos hechos que empañan la marcha”.

Para el ex presidente Julio María Sanguinetti agredir a una iglesia, sea cual sea, en nombre del feminismo, es degradar esta esa causa. “Simplemente es un acto intolerante y fascista”, aseguró.

Ernesto Talvi apuntó más lejos al sostener que la proclama leída el viernes durante la marcha fue “ideología de izquierda radical disfrazada de feminismo”. Si bien reconoció que queda mucho por hacer, “la democracia liberal es el único sistema que posibilitó avances sustantivos en los derechos y oportunidades de la mujer”.

Para José Amorín, el vandalismo a la Iglesia del Cordón y el ataque el comité de base del Frente Amplio son “expresiones totalitarias” que todos deben condenar firmemente. “Este no es el Uruguay que queremos”, lamentó.

El senador y candidato del Partido Independiente, Pablo Mieres, expresó por su parte su solidaridad con la Iglesia Católica y su más rotundo rechazo a “la intolerancia y las radicalizaciones”.

Desde el Partido de la Gente, el ex fiscal Gustavo Zubía consideró que la Policía protegiendo a un iglesia en la marcha del 8 de Marzo es el símbolo del Uruguay que se vive.

“La convivencia no es respetada incluso por los que piden respeto y los encargados del orden se refugian en el templo que es vandalizado y debería ser protegido” alertó Zubía, para el que lo sucedido el viernes es un síntoma de “desórdenes mentales”.

Traidora

Un pronunciamiento particular fue el de Verónica Alonso, que dijo que tuvo optar por retirarse de la marcha del viernes alegando haber recibido múltiples insultos por parte de las manifestantes.

Varios carteles presentes en la movilización la tildaban de “traidora” por su posicionamiento en torno a la lucha por los derechos de la mujer.

“La violencia no se combate con más violencia”, afirmó Alonso. “Dividir a las mujeres no es el camino. La tolerancia es uno de los valores que más nos identifica a la mayoría d los uruguayos” agregó la senadora, que dijo querer y promover un país tolerante y respetuoso del que piensa distinto.

Alonso fue respaldada por la presidenta del Directorio nacionalista, Beatriz Argimón.

«He militado y militaré siempre por el ejercicio auténtico de los derechos de las mujeres y repudio en la militancia cualquier acto de intolerancia y falta de respeto a personas o instituciones por opiniones diversas”, expresó Argimón.