Iglesia al día

" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
Tiempo de la Creación

Noticeu Cardenal Sturla: La Iglesia ha sido partera de la patria naciente y continúa aportando al encuentro de los uruguayos

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“Hoy como ayer la Iglesia une el anuncio salvador de Jesucristo con la promoción de la justicia y de la paz”, destacó el Cardenal Daniel Sturla en el marco de la triple celebración en la Diócesis de Maldonado el pasado 2 de febrero, Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria: los 50 años de creación de esa jurisdicción eclesiástica, 30 años de episcopado de Mons. Rodolfo Wirz y 500 años de la llegada de Juan Díaz de Solís a las costas uruguayas.

La fiesta se desarrolló con la tradicional procesión náutica con la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria, la posterior procesión terrestre por las calles de Punta del Este y una multitudinaria Eucaristía presidida por el Cardenal Daniel Sturla y concelebrada por los Obispos Mons. Rodolfo Wirz, Mons. Carlos Collazzi (Diócesis de Mercedes), Mons. Arturo Fajardo (Diócesis de San José), Mons. Jaime Fuentes (Diócesis de Minas) , Mons. Alberto Sanguinetti (Diócesis de Canelones), Mons. Milton Tróccoli (Auxiliar de Montevideo), Mons. Raúl Scarrone (Emérito de Florida) y Mons. Orlando Romero (Emérito de Canelones).

En su homilía, el Arzobispo de Montevideo destacó el papel determinante de la Iglesia en la construcción de la Patria y “como una presencia luminosa, de reconciliación y de paz; de encuentro con Dios que viene a nosotros, de encuentro entre los seres humanos”.

El Cardenal indicó que “hoy vivimos en una sociedad plural” y abogó para que “esta democracia lleve justicia y oportunidades a todos los que habitamos este suelo. Para que la fragmentación social que es un dato de nuestra realidad que nos golpea, nos lleve a buscar  cauces para que volvamos a ser una sociedad integrada”.

LA FIESTA DEL ENCUENTRO

El Arzobispo de Montevideo destacó que “la laicidad como pluralidad democrática” es “el clima propicio donde,  con libertad y respeto por el otro, todos estamos llamados  a colaborar en la construcción de nuestro común destino. Por eso miramos con gratitud nuestra historia. La Iglesia ha sido partera  de la patria naciente”. “Continuamos inmersos en  el trabajo de su construcción colectiva, aportando como nuestros mayores, en los más diversos ámbitos de nuestra sociedad,  la luz que viene del Evangelio”, acotó el Cardenal.

En su homilía, el Cardenal destacó que el 2 de febrero es la Fiesta del Encuentro señalada por los dos testamentos: el antiguo representado por Simeón y Ana y el Nuevo que viene de la mano de José y de María en la persona del Niño Jesús.

“Fiesta del encuentro donde María la Madre es como la tejedora de este encuentro, ella la mujer judía, la pobre del Señor es la que ha llevado en su seno al hijo de Dios que viene a hacer nuevas todas las cosas… “, puntualizó.

El Arzobispo recordó que también ese día, hace 500 años, en la fiesta de la Candelaria, “llegaron los primeros españoles y por lo tanto los primeros cristianos a estas tierras… Se dio el encuentro de dos mundos”.

“Cuando en 1992 se celebraron los 500 años de la llegada de Colón a América hubo diversas celebraciones no exentas de polémica. Nosotros  cristianos,  desde la perspectiva de la fe, trascendemos la discusión histórica y celebramos un hecho positivo: llegó el evangelio a América… es decir llegó la luz del mundo”, indicó el Cardenal. “Pablo VI decía que el mundo era `doloroso, dramático y magnífico´. Esas palabras también describen la historia humana en su complejidad. En el encuentro de dos mundos hubo mucho dolor, mucho drama, pero también pasos magníficos que significaron para la humanidad el arribo de una nueva época: la modernidad”, precisó.

“Desde la cruz plantada por Solís hace 500 años, desde la presencia mariana en el nombre sagrado de Nuestra Señora de la Candelaria, queremos ser también hoy presencia que ayude al encuentro entre los uruguayos, que favorezcan la integración de nuestra sociedad”, subrayó.

AGRADECIMIENTO DE MONS. WIRZ

Wirz

Al inicio de la celebración, el Obispo de Maldonado agradeció su presencia al Cardenal Sturla, a los obispos, al Pueblo de Dios, a las autoridades, al flamante secretario de la Nunciatura a los delegados de ayuntamiento de Lebrija, los pagos natales de Solís,

“En este lugar queremos homenajear a María, nuestra Madre, recordando nuestra historia con sus bemoles y ambigüedades  en esta fecha en que la iglesia desde siempre recordarà la Presentación de Jesús en el Templo y María teniendo esa luz que es el mismo Cristo”, dijo Mons. Wirz.

Entre las autoridades presentes se encontraban el Intendente de Maldonado, Enrique Antía y el Alcalde de Punta del Este, André Jafif.

Sobre el final de la Eucaristía la cantante Luz del Alba deleitó a los participantes de la Misa con el Ave María en latín y jóvenes scouts realizaron una suelta de globos con la imagen de María.

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Homilía 500 años de Nuestra Señora de la candelaria

Esta fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria, o fiesta de la Presentación del Señor o de la Purificación de María… en el oriente cristiano tiene el nombre tan sugestivo de fiesta del ENCUENTRO!!!!

Precisamente es el encuentro de los dos testamentos… el antiguo representado por Simeón y Ana y el Nuevo que viene de la mano de José y de María en la persona del Niño Jesús.

Fiesta del encuentro donde María la Madre es como la tejedora de este encuentro, ella la mujer judía, la pobre del Señor es la que ha llevado en su seno al hijo de Dios que viene a hacer nuevas todas las cosas…

Ya nada será lo mismo y ese templo que el odio y la guerra destruirán 70 años después de este acontecimiento, dará paso al templo vivo de la Iglesia, al templo vivo que es cada cristiano, cada bautizado, templo del Espíritu Santo…

Hace 500 años en un día como hoy en la fiesta de la Candelaria llegaron los primeros españoles y por lo tanto los primeros cristianos a estas tierras… Se dio el encuentro de dos mundos… Solís desembarcando plantó en tierra el signo de la cruz. Por primera vez se erigía en esta tierra el símbolo de la redención humana. Signo de contradicción, señal de salvación.

Como dice hermosamente un canto:

“Oh cruz fiel, árbol único en nobleza,

jamás el bosque dio mejor tributo, en hoja en flor y en fruto”

Como rezamos el viernes santo: “Éste es el madero de la cruz, en que fue clavada la salvación del mundo”.

Cuando en 1992 se celebraron los 500 años de la llegada de Colón a América hubo diversas celebraciones no exentas de polémica. Nosotros  cristianos,  desde la perspectiva de la fe, trascendemos la discusión histórica y celebramos un hecho positivo: llegó el evangelio a América… es decir llegó la luz del mundo. Despuntó sobre esta tierra bendita el sol que nace de lo alto: Jesucristo, el Señor. La Virgen de la Candelaria lleva en sus manos la LUZ. Ana la profetisa sonríe complacida. Simeón puede descansar en paz porque ha visto la salvación, pero su anuncio está cargado de un presagio doloroso: la espada que atravesará el corazón de la Madre.

Pablo VI decía que el mundo era “doloroso, dramático y magnífico”. Esas palabras también describen la historia humana en su complejidad. En el encuentro de dos mundos hubo mucho dolor, mucho drama, pero también pasos magníficos  que significaron para la humanidad el arribo de una nueva época: la modernidad. Ya nada sería igual… porque poco tiempo después de Solís, la expedición de Hernando  de Magalllanes dará la vuelta al mundo. El ser humano sobre la tierra toma conciencia, por primera vez en la historia, del planeta en que vive, de sus dimensiones, de su diversidad… se encontraba a sí mismo en la variedad de las culturas que se iban conociendo unas a otras.

En esta tierra, que luego ha sido el Uruguay, de la manos de estos descubridores, y luego de la mano de los colonizadores y misioneros, va llegando el evangelio… Es una gracia para nosotros que el primer nombre que recibe un accidente geográfico y que nos ha llegado hasta hoy sea el nombre de la Virgen: cabo de Santa María y luego esta bahía Nuestra Señora de la Candelaria.

Desde ese nombre mariano que Solís puso a la actual Punta del Este hasta hoy, el cristianismo está presente en esta tierra, de la mano fundamentalmente de la Iglesia Católica, como una presencia luminosa, de reconciliación y de paz; de encuentro con Dios que viene a nosotros, de encuentro entre los seres humanos.

¿Vinieron sacerdotes con Solís? No nos consta, sí 20 años más tarde, en 1536,  llegaron varios sacerdotes con  Don Pedro de Mendoza, el primer Adelantado,  cuando la primera fundación de Buenos Aires.

En las raíces de la patria

En estos 500 años la presencia de la Iglesia católica ha sido determinante para la construcción de nuestra patria. Muchas de nuestras primeras poblaciones tienen como fundadores a sacerdotes:  desde la primera que aún subiste de  Santo Domingo de Soriano fundada en  En 1624 Fray Bernardino de Guzmán, fraile franciscano. Entre las  capitales departamentales: Guadalupe de Canelones,   Mercedes; Nuestra señora de los Remedios de Rocha ( 1794);  Santísima Trinidad; San Fernando de Florida (1809); Tacuarembó (1817). Las que no tuvieron como fundador un fraile o presbítero, recibieron pronto la incidencia determinante que significaba el tener una capilla o la erección de la parroquia.

Se suma el aporte misionero de las misiones jesuíticas que tuvieron  una influencia notable en nuestra tierra, tanto desde el punto de vista demográfico (no toda nuestra sangre “uruguaya” desciende de los barcos), como en la forja de nuestra principal riqueza, la ganadera, así como en la toponimia de nuestro territorio especialmente al norte del río Negro. Son los jesuitas los creadores de las primeras “estancias”, y gracias a ellos tomamos mate, ya que popularizaron y comercializaron la yerba mate que aprendieron y enseñaron a cultivar.  Precisamente serán siete familias de indígenas misioneros que se unirán a las españolas para la fundación definitiva de la ciudad de Maldonado en 1757 .

Así a lo largo y ancho de nuestros territorio los campanarios, humildes en la mayoría de los casos, iban configurando nuestras poblaciones, dando con su altura pero más aun con el tañer de sus campanas la novedad de la presencia benéfica de la Iglesia que fundaba pueblos, traía cultura, protección para los más débiles defensa de los habitantes, enseñanza para ganarse la vida. La campana llamaba al encuentro, en la fiestas y en los duelos, en la oración y sobre todo en la presencia dominical en torno a la Santa Misa

Hoy vivimos en una sociedad plural. Una sociedad que ha sido calificada recientemente como una de las pocas democracias plenas del mundo. Nos sentimos orgullosos de ello. Sabemos también que mucho debemos hacer para que esta democracia lleve justicia y oportunidades a todos los que habitamos este suelo. Para que la fragmentación social que es un dato de nuestra realidad que nos golpea, nos lleve a buscar  cauces para que volvamos a ser una sociedad integrada.

Hoy como ayer la Iglesia une el anuncio salvador de Jesucristo con la promoción de la justicia y de la paz.

Entendemos la laicidad como pluralidad democrática, el clima propicio donde,  con libertad y respeto por el otro, todos estamos llamados  a colaborar  en la construcción de nuestro común destino. Por eso miramos con gratitud nuestra historia. La Iglesia ha sido partera  de la patria naciente. Continuamos inmersos en  el trabajo de su construcción colectiva, aportando como nuestros mayores, en los más diversos ámbitos de nuestra sociedad,  la luz que viene del Evangelio.

Desde la cruz plantada por Solís hace 500 años, desde la presencia mariana en el nombre sagrado de Nuestra Señora de la Candelaria, queremos ser también hoy presencia que ayude al encuentro entre los uruguayos, que favorezcan la integración de nuestra sociedad.

Se lo pedimos al Señor por medio de María, la Virgen de la Candelaria, que ella, portadora de la luz de mundo, propicie en nosotros el encuentro con su Hijo, el que hace nuevas todas las cosas.