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La Iglesia en los medios Briozzo escribió a sus colegas sobre aborto y lo interpretan como presión

EL OBSERVADOR |

El subsecretario de Salud citó en un editorial a Juan Pablo II para convencer a los ginecólogos

En medio del enfrentamiento entre el Ministerio de Salud Pública y varios ginecólogos por la objeción de conciencia planteada por decenas de profesionales que se niegan a practicar abortos, el subsecretario de Salud, Leonel Briozzo, defendió su postura a través de un editorial publicado en la página web de la Clínica Ginecotocológica A (una de las tres cátedras de ginecología de la Facultad de Medicina).

La publicación del 17 de diciembre, según pudo saber El Observador, fue enviada por Briozzo a algunos ginecólogos que manifestaron sentirse presionados por los conceptos manejados por el jerarca.

Las autoridades del MSP están sorprendidas por la cantidad de médicos que han planteado objeción de conciencia –sobre todo en el interior– para no realizar abortos ya que esa situación podría comprometer la aplicación de la norma en cuya redacción participó Briozzo. Desde hace semanas el número dos del MSP encara una fuerte campaña para que los médicos objetores cambien su postura. “Más allá de valores individuales debemos actuar en base a los valores profesionales y así siempre ayudar y nunca negarnos a hacerlo”, escribió el catedrático en la nota titulada “La despenalización del aborto y el compromiso de conciencia en la práctica ginecotocológica”.

La semana pasada Briozzo dijo a Búsqueda que el el MSP elabora un procedimiento para obligar a los ginecólogos a brindar una “justificación real” de su objeción.

En su editorial, el jerarca consideró erróneo el hecho de que un médico se niegue a practicar un aborto, e insiste con que esa actitud pondrá en riesgo a las pacientes. “Es admisible un degrade de compromiso profesional, respetuoso de las diferentes visiones.

No creemos admisible incrementar el riesgo de las mujeres más vulnerables en base a un hacer primar nuestra visión personal sobre la de nuestros pacientes”, señaló.

Pero además advirtió sobre el problema de no atender la solicitud de la madre. “Desde una perspectiva bioética, pensamos que el compromiso de conciencia con la atención a la mujer que necesita interrumpir un embarazo y así conscientemente lo solicita, es acorde con el respeto a la autonomía, a la promoción de la beneficencia, al principio de justicia”, manifestó.

Y fue más allá: “Estamos convencidos que la omisión de actuar o incluso retrasar la acción profesional, implica, por el riesgo en el que se deja a la mujer, accionar de manera maleficente”, indicó.

Cita a Juan Pablo II

En su editorial, Briozzo apeló a Juan Pablo II como forma de convencer a sus colegas. Allí les recordó sus palabras en el mensaje para el Día Mundial de la Paz, en 1991: “La libertad de la conciencia no confiere un derecho indiscriminado a la objeción de conciencia. Cuando una libertad afirmada torna licencia o se convierte en una excusa para limitar los derechos de otros, el Estado se ve en la obligación de proteger, también por medios legales, los derechos inalienables de sus ciudadanos contra tales abusos”.

Briozzo subrayó que no está “a favor del aborto” pero a su juicio, con esta ley, el país se convirtió en “modelo reconocido a nivel regional e internacional de conducta profesional en defensa y promoción de la salud” de las pacientes.

Hospitales de Salto derivan pacientes que quieren abortar

Las mujeres que consultan en la Sociedad Médico Quirúrgica de Salto o en los centros públicos de salud la posibilidad de realizarse un aborto  están siendo derivadas a los hospitales de Artigas y Montevideo.
Así lo aseguró a El Observador el presidente de la Federación Médica del Interior (Femi), Edgardo Mier, quien señaló que la totalidad de los ginecólogos locales de ese departamento continúan con la postura de no realizar esas intervenciones, alegando la objeción de conciencia.
Mier no pudo precisar a cuántas pacientes se ha derivado hasta el momento, pero aseguró que “no hubo ningún alud de consultas, como se pronosticaba”.
El director del Hospital de Salto, Juan Pablo Cesio, dijo semanas atrás al diario local El Pueblo que el centro de salud al que llegue una paciente solicitando interrumpir su embarazo “debe cumplir” con los requisitos que establece la ley respecto de la entrevista y la atención multidisciplinaria, pero que no puede concretar la interrupción por la resolución de los ginecólogos. Por eso el camino que se halló hasta el momento es el de las derivaciones.
En otros departamentos la situación es similar, aunque no con la totalidad de los médicos. Pidieron acogerse a la excepción la gran mayoría de Tacuarembó (siete de ocho médicos)  y Paysandú (15 de 16 ginecólogos). En tanto, en Maldonado decidieron derivar  las pacientes a Montevideo.
En Cerro Largo, la mitad de los  ginecólogos del servicio privado de salud ha presentado objeción de conciencia. En Rocha lo hizo el 60% de los ginecólogos.
En la ciudad de Young, en Río Negro, los cuatro ginecólogos que trabajan allí objetaron el servicio, aunque en Fray Bentos la situación es totalmente opuesta. De los cuatro ginecólogos que trabajan para el hospital, ninguno ha hecho objeción de conciencia.
Mier cuestionó en especial la postura de los médicos de Salto. “Es muy llamativo que en un mismo lugar todos los ginecólogos exhiban ese reparo cuando es un tema tan individual”, dijo.
El presidente de FEMI consideró que existen “otros elementos” en juego y que el tema “se entreveró con la manifestación de las dos cátedras de ginecología en desacuerdo con la ley” y “con el tema de los  cargos de alta dedicación”.