Iglesia al día

" En este tiempo de pandemia, que dejó sin efecto o en suspenso tantos proyectos personales y colectivos... damos, en primer lugar, gracias a Dios por todo lo bueno que hizo surgir en los corazones de hombres y mujeres de nuestra tierra. En todo ello encontramos motivos de esperanza. "
Mirando con Dios este tiempo

Mons. Pablo Galimberti “Avivados y Laburadores: Dos caras del trabajo”: Columna de Mons. Pablo Galimberti

Dos noticias recientes pintan una realidad actual del trabajo en nuestro país. Hay motivos para lamentar y para festejar.

La primera se refiere a tres profesionales separados del cargo tras una investigación administrativa de urgencia realizada por la Asesoría Letrada de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).

En la dependencia que estudia problemas de aprendizaje y dislexia de los alumnos se comprobaron irregularidades. Los psicólogos y psiquiatras marcaban tarjeta a la hora de entrada y de salida, pero se iban a trabajar a mutualistas o consultorios privados.

No nos vamos a rasgar las vestiduras ante prácticas que no son de ahora y se han tolerado y disimulado, cuando no festejadas cínicamente en ruedas de amigos. La prueba es que ningún fiscal inició de oficio una investigación judicial para determinar responsabilidades penales de lo ocurrido después que la noticia salió a la luz pública.

Y mientras algunos profesionales codician o retienen cargos que no pueden cumplir cabalmente, jóvenes profesionales deambulan golpeando puertas. ¿Indiferencia de las corporaciones correspondientes? ¿gerontocracia atornillada? A menos que den con algún padrino para no morir infieles, como dijo Martín Fierro.

Añado dos ejemplos sobre la tensión entre trabajo y salario. Los paros de la enseñanza, cuestionados por el Pit-Cnt, que dejaron sin dos semanas de clase a 550 mil estudiantes. Y la decisión del gobierno de suspender el pago de asignaciones familiares a quienes no mandan a sus hijos menores a la escuela o liceo. ¿Se acabó la plata dulce?

Mirando ahora la cara positiva del trabajo en nuestro país, la buena noticia es que el pasado lunes el Presidente José Mujica cortó la cinta de la ex fábrica de cerámica Metzen y Sena, mientras sonaba la sirena y los obreros junto a sus familias festejaban la reapertura. Meta largamente soñada que brinda trabajo a 340 empleados y serenidad para sus familias.

La crónica enfatiza que el más aplaudido, cuando le tocó hablar, fue el presidente de la Cooperativa de Trabajadores Cerámicos, Jorge González, que desde el primer momento se puso al hombro el proyecto de reapertura de la fábrica, contando con el apoyo de los ministros de Industria y de Trabajo. La localidad de Empalme Olmos revive esta historia con emoción. Cuando se gana un partido difícil no importa la camiseta sudada y las acampadas frente al Palacio Legislativo para pedir la aprobación de la ley que creó el Fondes con el 30% de las utilidades anuales del Banco República.

La idea del Fondo de Desarrollo es de Mujica, que machacó a los obreros que defiendan con uñas y dientes la Cooperativa.  Gráficamente expresó: “no se debe sacrificar la gallina de los huevos de oro que es la empresa; acá nadie se va a hacer rico”.

Esta es una idea clave en la cultura del trabajo: el fin no es el máximo lucro (de unos pocos) sino la permanencia de la fuente de trabajo, reinvirtiendo para mejorar calidad, diversificar la producción, buscar mercados y así poder dar trabajo, en este caso a 130 obreros que aun no pudieron reintegrarse.

El que no trabaja que no coma, escribió San Pablo, expresando una idea clave en el pensamiento cristiano. Trabajar es desarrollar talentos, autodisciplina, formar una cadena de producción solidaria que ofrece bienes y servicios. Es llevar serenidad a la familia y abrirle futuro.

La Biblia se abre con el relato de la creación en clave de trabajo y descanso. Dios “trabaja” y el resultado es siempre bueno. Se despliega la vida y el sexto día llega la creación del hombre y la mujer, sellados con una chispa de inteligencia y una vocación de solidaridad. El séptimo día Dios descansó. Debemos imitarlo. No somos burros ni máquinas.

Hombre y Mujer. Para cultivar este mundo. Que ninguno se sienta sobrando, desnutrido, desocupado y al margen de esta gran mesa o fiesta de la creación. Nadie es dueño de la cancha para encapricharse y llevarse la pelota a su casa.

Jesús, el Hijo de Dios, trabajó con sus manos. Es la mejor declaración de dignidad de quienes contribuimos, con un granito o un camión,  a mejorar la sociedad.

Columna publicada en el Diario “Cambio” del 5 de julio de 2013