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La Iglesia en los medios Autoridades de la Iglesia uruguaya transmitieron al Papa su preocupación por la demora en la designación de nuevos obispos

SEMANARIO BÚSQUEDA |

El procedimiento más común para designar un nuevo obispo es un tanto engorroso. Implica armar una terna de sacerdotes, revisar los antecedentes de los candidatos, consultar a muchos referentes de la comunidad y luego enviar una propuesta para que el Vaticano resuelva. Las autoridades de la Iglesia católica uruguaya conocen ese proceso al detalle y saben que puede tomar tiempo, pero aun así transmitieron su preocupación al papa Francisco frente a las demoras en la designación de nuevos obispos para diócesis locales.

A fines de noviembre, los obispos uruguayos viajaron al Vaticano para reunirse con el Papa y conversar sobre la realidad de la Iglesia local. Durante el intercambio, los integrantes de la Conferencia Episcopal aprovecharon la oportunidad para comentarle a Francisco que les preocupaba la falta de nombramientos de nuevos obispos, dijeron a Búsqueda fuentes de la Iglesia.

La Diócesis de Tacuarembó está vacante desde agosto del 2017 tras la muerte de Julio Bonino, mientras que los obispos de Maldonado, Rodolfo Wirz, y de Salto, Pablo Galimberti, tienen más de 75 y deben ser sustituidos. Cuando un obispo llega a esa edad, según el Derecho Canónico, tiene que presentar su carta de renuncia, aunque permanece en el cargo hasta que designen un sustituto. Galimberti cumple 77 años en mayo y Wirz alcanzará los 76 en abril.

Los obispos cumplen un rol importante en el funcionamiento de las diócesis en las que está dividida la Iglesia católica en cada país. Toman decisiones administrativas y definen criterios de evangelización y de doctrina —dentro de ciertos márgenes— sobre el área en la que tienen influencia.

Algunas autoridades de la Iglesia uruguaya atribuyen parte de la lentitud en las nuevas designaciones al nuncio apostólico George Panikulam, el representante del Vaticano en el país. Panikulam fue enviado a Montevideo por Francisco y está al final de su carrera diplomática, por lo que su gestión no muestra “urgencias” por tomar decisiones, opinó uno de los consultados.

En al menos una ocasión, Panikulam descartó la terna de sacerdotes sugerida para elegir a un obispo después de estudiar a los candidatos, dijeron los informantes. Acerca de ese rechazo, uno de los consultados afirmó que en un “país chico” y con una cantidad de sacerdotes pequeña, “siempre hay alguien que tiene algo para decir de un candidato”.

Después de volver del viaje, algunos obispos comentaron a sus respectivos entornos que Francisco había sido receptivo con el planteo, por lo que confiaban en que en los primeros meses del 2018 se agilicen las designaciones, según las fuentes.

Ideología.

Durante el diálogo entre el Papa y la Conferencia Episcopal uruguaya surgió otro tema que después fue retomado con fuerza por el cardenal Daniel Sturla: la denuncia del presunto avance de la “ideología de género”.

Francisco quedó “muy preocupado por la ideología de género tal como se está viviendo en nuestra sociedad. Le preocupa mucho porque sabe que hay intereses económicos detrás de esta ideología que requiere imponer”, relató Sturla en noviembre, después de la reunión papal a un medio de comunicación de la Iglesia de Montevideo.

Durante una actividad de la Iglesia organizada el domingo 29 en la rambla de Buceo, Sturla llamó a los fieles a estar “vigilantes”. “En este Uruguay querido hay atentados a la familia. Uno es esa ley de despenalización del aborto, que ya de por sí nos duele en el alma. Antes se hablaba de la ‘tolerancia a que se haga antes de los tres meses’, ahora algunos hablan del ‘derecho a’. Esto es una forma de tergiversar”, dijo. Y añadió: “Hay que estar atentos. Hay que estar atentos a la ideología de género que se quiere imponer y que nosotros decimos, con el papa Francisco, que es colonización ideológica”.

El cardenal y arzobispo de Montevideo dijo que “la ideología de género” sostiene que no “tiene nada que ver el ser varón y el ser mujer con el sexo, sino que cada uno va construyendo lo que quiere ser y puede ir cambiando”. Sturla calificó ese razonamiento como una “especie de locura” que lleva a algunos a decir que “no hay dos géneros”, sino que “para algunos hay 14 y hasta 31 para otros”. Eso “es una locura que va contra el Dios creador”, insistió.

Las declaraciones de Sturla cayeron mal en las organizaciones vinculadas a la comunidad LGBT, a las feministas y también entre sectores del Frente Amplio.

El secretario de Derechos Humanos de Presidencia, Nelson Villarreal, que mantiene una buena relación con Sturla, expresó su sorpresa frente a las declaraciones del cardenal. “La necesidad de reflexionar sobre determinados cambios culturales no debería llevar a un posicionamiento de atrincheramiento y casi de convocar a una cruzada” contra las nuevas políticas “que están buscando construcción de igualdad en la diversidad” , declaró Villarreal el martes 30 en Radio Nacional.

El jerarca del gobierno aseguró que intervenciones con el “tenor” de las de Sturla implican “desacumular la apertura y la primavera que había traído” la llegada del papa Francisco.

“Cierto dolor”

 

La gestión del arzobispo de Montevideo y cardenal, Daniel Sturla, no genera unanimidad dentro de la Iglesia católica montevideana.

El propio Sturla, que asumió como arzobispo en 2014, lo reconoció en una carta que envió en diciembre del 2017 a los curas de la capital. “Me ha pasado de escuchar a algún sacerdote decir que no sabemos adónde vamos como arquidiócesis. Debo decir que esto me provoca cierto dolor”, escribió.

En su carta, a la que accedió Búsqueda, el cardenal añadió que no pretendía “convencer” a ninguno de los curas de que estaba equivocado, pero les recordó que poco tiempo atrás había enviado una carta que exponía los “caminos trazados” para la Arquidócesis de Montevideo. Ese documento, subrayó Sturla, fue el producto de un un trabajo colectivo que incluyó “un largo proceso de consulta y discernimiento en los diversos niveles”.

“Sin duda todo esto es criticable, modificable, opinable, pero de mi parte hay un rumbo claro y hay un afán de procurar que lo pensado, soñado y escrito se traduzca en acción pastoral concreta y realizable, no en bonitas palabras y elaborados planes que no se efectivizan”, escribió.