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CON OCASIÓN DEL 150 ANIVERSARIO DEL DIES NATALIS DEL SANTO CURA DE ARS (www.vatican.va) |
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ENCUENTRO ANUAL DEL CLERO SECULAR
En el marco del Año Sacerdotal, el 10 de noviembre el clero secular celebrará su encuentro anual, con una Misa en acción de gracias por los aniversarios y las nuevas ordenaciones y en la que orarán por los sacerdotes que partieron a la Casa del Padre en este año.
La Eucaristía tendrá lugar en la Parroquia de la Inmaculada (Rincón del Cerro, Montevideo), a las 11 hs.
CARTA
INVITACIÓN
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Una “muchedumbre de sacerdotes” de todo el país CELEBRÓ la fiesta del Cura de Ars
Con una Misa concelebrada por el Nuncio Apostólico en Uruguay, Mons. Anselmo Pecorari, y los Obispos de las 10 diócesis, los sacerdotes del clero diocesano y religioso de todos los rincones del país celebraron, el 4 de agosto, la festividad de su patrono, San Juan María Vianney, conocido como el Cura de Ars.
La Eucaristía se desarrolló en la Parroquia La Asunción y San Carlos Borromeo de Montevideo, y tuvo la peculiaridad de estar abierta a todos los fieles laicos que quisieron acompañar en ese día tan especial a sus Pastores y sacerdotes amigos. Fue presidida por el Arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno, y la homilía estuvo a cargo del Pbro. Gonzalo Estévez, Rector del Seminario Mayor Interdiocesano “Cristo Rey”.
LAS TENTACIONES A ESCAPAR DE AYER Y DE HOY
“¡Qué bueno que hoy hubiese venido la prensa aquí, que está tan preocupada por las vocaciones sacerdotales y por la perseverancia de los sacerdotes! Hubiera sido hermoso que todo el pueblo oriental pudiese ver esta muchedumbre sacerdotal compuesta por hombres de toda edad, no ‘raza, condición y lengua’, como dice el cántico del Apocalipsis, pero sí de toda edad, y que somos todos nosotros, parte de la riqueza y el tesoro que es cada cristiano en la Iglesia”, manifestó el Pbro. Estévez, aludiendo a recientes informes periodísticos que daban cuenta de la escasez de sacerdotes en el país, dejando trasuntar cierta sensación de crisis en nuestro clero.
Al iniciar su alocución, el Presbítero agradeció especialmente la presencia del Nuncio Apostólico, de los sacerdotes del clero religioso y de los fieles laicos, que se unieron a esta fiesta del clero y de toda la Iglesia, en el ya instalado Año Sacerdotal.
“Nosotros, muchas veces, sentimos la tentación de escaparnos porque estamos cansados, estamos agobiados, no recogemos frutos, nos sentimos sobrecargados de trabajo… son muchas tentaciones…”, admitió.
HOMBRES PARA DIOS Y PARA EL PUEBLO
No obstante, alentó a sus pares a intentar “la respuesta del cura” (de Ars): “Vence su deseo de soledad. Vence un deseo que todos aparentemente podríamos considerar santo, pero que en su vida era tentación, retirarse para un mayor tiempo de oración. Vence su propia conciencia de pecado y ya no piensa en ‘ir a llorar su pobre vida’ sino que piensa que tiene que ayudar a la gente a encontrar a Dios”.
“Si Dios no lo quiere, entonces yo no puedo intentar vivirlo. Y si mi pueblo me necesita, yo tengo que estar con mi pueblo, yo tengo que estar con mi gente. Yo no soy un hombre para mí mismo. Soy un hombre para Dios y un hombre para el pueblo. Así pensaba el Cura de Ars y así pensamos los que estamos hoy aquí reunidos y tantos otros hermanos nuestros que perseveran día a día en el camino de la fidelidad”, aseveró el Pbro. Estévez.
“Podremos tropezar ocasionalmente pero, en general, perseveramos, y volvemos a reafirmar nuestro amor a Dios, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas, y volvemos a reafirmar nuestro amor a la comunidad cristiana, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Y estamos dispuestos a posponernos todas las veces que sea necesario, porque sabemos, además, que dando la vida así es que la ganamos, y que cayendo en tierra, somos capaces de dar fruto y fruto abundante. ¡Es que no hay otra felicidad para nosotros, que servir a Dios y que servirlos a ustedes, como él!”, sostuvo.
NECESIDAD DE ORACIÓN; COMPAÑÍA, COMPASIÓN, SOLIDARIDAD Y TERNURA
Finalmente instó a que todo el pueblo de Dios (obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y fieles laicos) comprometa su oración “para que el Señor siga regalando vocaciones a su Iglesia. Necesitamos, cada día más sacerdotes, no porque estemos en una terrible crisis, sino porque verdaderamente, hoy como ayer, y también mañana, `la mies es mucha y los sembradores pocos` y eso lo era en el tiempo de Cristo y lo sigue siendo ahora y lo será hasta el último día. Por tanto la comunidad siempre debe preocuparse por suscitar en su seno nuevas vocaciones para el servicio de Dios y del pueblo”.
Compartimos el texto completo de la lindísima homilía del Pbro. Gonzalo Estévez en la fiesta del Patrono de los sacerdotes, el Santo Cura de Ars.
Voy a comenzar dándole gracias al P. Jorge (Mastrángelo) y a la comunidad de La Asunción y San Carlos Borromeo, que nos reciben hoy en su templo parroquial para celebrar esta fiesta del Santo Cura de Ars. Gracias por la generosidad y por la hospitalidad, ésa de la cual nos hablaba el apóstol Pablo al final del trozo de su carta que hemos escuchado como segunda lectura.
En este día, además, quiero dar una bienvenida peculiar, no a los obispos y los sacerdotes del clero secular que somos los de todos los años y que nos alegramos mucho de vernos pero con quienes la bienvenida es innecesaria, pero sí hay que dar la bienvenida a algunas otras personas que hoy están con nosotros.
En primer lugar, al Sr. Nuncio, que hoy justamente hace un año que llegaba al Uruguay, y que es la primera vez que nos acompaña en esta celebración, cosa que mucho agradecemos.
En segundo lugar, a nuestros hermanos sacerdotes del clero religioso. No voy a decir a los sacerdotes “regulares” porque alguno podría entender mal, nuestros hermanos sacerdotes del clero religioso que hoy nos acompañan, porque nuestra Comisión Nacional del Clero quería que viviéramos esta eucaristía como una fiesta de todos los sacerdotes, teniendo en cuenta que nuestro Santo Padre, el Papa, ha querido proclamar a San Juan María Vianney, patrono de todos los sacerdotes, párrocos y no párrocos, diocesanos seculares y religiosos.
Y una tercera bienvenida – no menos importantes que las dos anteriores- para nuestros hermanos fieles laicos, que por primera vez son invitados a acompañarnos en esto que siempre vivíamos como una fiesta doméstica del Seminario, pero que este año, Seminario y Comisión Nacional del Clero, hemos querido que sea verdaderamente una fiesta de toda la Iglesia en este Año Sacerdotal.
Pensaba y conversábamos con algunos antes de comenzar la eucaristía: ¡qué bueno que hoy hubiese venido la prensa aquí, que está tan preocupada por las vocaciones sacerdotales y por la perseverancia de los sacerdotes! Hubiera sido hermoso que todo el pueblo oriental pudiese ver esta muchedumbre sacerdotal compuesta por hombres de toda edad, no “raza, condición y lengua”, como dice el cántico del Apocalipsis, pero sí de toda edad y que somos todos nosotros, parte de la riqueza y el tesoro que es cada cristiano en la Iglesia. Lamentablemente creo que no hay prensa, así que se lo van a perder.
Nosotros estamos celebrando esta fiesta del Cura de Ars y hemos recibido tres saludos, del P. Inmediato y del P. Edison Noguez, que no pueden participar por motivos de salud y una carta del Hermano Provincial de los Hermanos de la Sagrada Familia, que como ustedes saben tienen un vínculo muy peculiar con el Cura de Ars, porque fueron colaboradores suyos muy cercanos, además de la amistad que unía al Fundador con el Santo Cura. Lo cierto es que el Hno. Provincial, Nestor Achigar, junto con su saludo muy cariñoso, nos envía unas notas de las Memorias del Hno. Atanasio sobre acontecimientos de la vida del cura, relatados al Fundador, el venerable Hno. Gabriel Taborin. Y me llamó la atención el primer recuerdo que nos remite el Hermano Achigar porque es el que tiene que ver con la tentación de retirarse que sufrió San Juan María Vianney.
Sabemos todos los que hemos leído la vida del Santo Cura de Ars, que tres veces el cura intentó escaparse de su parroquia. Una prácticamente en lo secreto, durante la noche, a solas, sin que nadie supiera lo que estaba pasando; y dos abiertamente, en las cuales fue la participación de su comunidad la que logró el retorno del cura a la parroquia. Y escuchando estas tentaciones del cura, y a la luz del Evangelio que acabamos de proclamar, uno se pregunta qué le puede haber pasado a este buen pastor que fue el Cura de Ars, para tener la tentación de escapar como si fuera, no buen pastor, sino asalariado. Nos acaba de decir Jesús que el asalariado ve venir al lobo y huye; el buen pastor, en cambio, lo enfrenta y está dispuesto incluso a dar la vida.
El Santo Cura de Ars tres veces tuvo la tentación de escapar y esto nos acerca enormemente a la figura de este cura. Porque tenemos una tentación en la Iglesia, que es la de hacer de nuestros santos “super-hombres” o “super-héroes”. Hombres que nos alientan con su ejemplo, pero que a la vez, nos marcan como una distancia… como si ellos siempre hubieran vivido en un “cielo” tan distinto de la realidad cotidiana que nos toca enfrentar a cada uno de nosotros. Y las tentaciones del Cura de Ars no son tan distintas de nuestras tentaciones, curas de este siglo XXI.
Parece mentira a tanta distancia en el tiempo -150 años de la muerte- sin embargo nosotros vivimos tentaciones semejantes a las del Santo Cura. Tentaciones que tienen que ver con escaparnos. Es verdad, ni el Cura ni nosotros nos escapamos ante los lobos feroces… estoy seguro que todos nosotros si tuviéramos que enfrentar al lobo por defender a las ovejas, daríamos la vida. Pero hoy en día los lobos son más sutiles, hoy en día no vienen desenmascaradamente a tratar de arrebatarnos nuestras ovejas. Son tentaciones que son mucho más cotidianas, que nos desafían no a una extraordinaria actitud de fidelidad, sino a la perseverancia en la cotidiana y ordinaria fidelidad. El cura lo que tenía era la tentación de ir a “llorar su pobre vida”, así decía él. Quería en sus últimos años poder dedicarse a la oración y a la contemplación para mejor prepararse al encuentro con Aquel a quien él consideraba su Dios y también su Juez.
Nosotros, muchas veces, sentimos la tentación de escaparnos porque estamos cansados, estamos agobiados, no recogemos frutos, nos sentimos sobrecargados de trabajo… son muchas tentaciones… y en todas debemos intentar la respuesta del cura. Él es ejemplo para nosotros, porque nos cuenta su biógrafo, Mons. Trochu, que ya en la primera fuga, en su primer intento de escape, yendo de camino, el Santo Cura comenzó a pensar: “¿Será esto lo que Dios quiere de mí?” y “¿Qué va a pasar con mi gente? ¿Qué va a pasar con mi parroquia?”
Y esa capacidad del cura de dejar de mirarse a sí mismo y mirar a Dios y mirar al pueblo es lo que lo hace tomar conciencia de que lo que está viviendo es una tentación y que seguir ese impulso, sería pecado y entonces inmediatamente pega la vuelta y vuelve a su cotidianeidad de celebración de la santa misa, catequesis, confesión. Vence su deseo de soledad. Vence un deseo que todos aparentemente podríamos considerar santo, pero que en su vida era tentación, retirarse para un mayor tiempo de oración. Vence su propia conciencia de pecado y ya no piensa en “ir a llorar su pobre vida” sino que piensa que tiene que ayudar a la gente a encontrar a Dios. Y eso que él cavila a solas en su primera escapada, va a ser lo mismo que lo haga volver en las siguientes dos ocasiones, hasta que al final el Santo Cura acepte que la voluntad de Dios es que él permanezca allí y que el bien de sus hermanos le pide que él no se deje llevar por ninguna tentación, aunque parezca tan maravilloso lo que se muestra ante sus ojos, aunque parezca tan lleno de gozo, de gozo espiritual para su corazón. Si Dios no lo quiere, entonces no es bueno. Si Dios no lo quiere, no me puede hace feliz. Si Dios no lo quiere, entonces yo no puedo intentar vivirlo. Y si mi pueblo me necesita, yo tengo que estar con mi pueblo, yo tengo que estar con mi gente. Yo no soy un hombre para mí mismo. Soy un hombre para Dios y un hombre para el pueblo. Así pensaba el Cura de Ars y así pensamos los que estamos hoy aquí reunidos y tantos otros hermanos nuestros que perseveran día a día en el camino de la fidelidad.
Podremos tropezar ocasionalmente, pero en general, perseveramos y volvemos a reafirmar nuestro amor a Dios, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas y volvemos a reafirmar nuestro amor a la comunidad cristiana, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Y estamos dispuestos a posponernos todas las veces que sea necesario, porque sabemos además, que dando la vida así, es que la ganamos y que cayendo en tierra, somos capaces de dar fruto y fruto abundante. ¡Es que no hay otra felicidad para nosotros, que servir a Dios y que servirlos a ustedes, como él!
Por eso hoy le pedimos a él, que siga intercediendo por nosotros. Que nos enriquezca con su ejemplo, y que siga intercediendo por nosotros. Y lo que le pedimos a él, se lo pedimos también a ustedes: ¡Necesitamos la oración del pueblo de Dios! ¡Necesitamos la compañía, la compasión, la solidaridad, la ternura de ustedes! Como él también necesitaba de su gente y se dejaba querer, se dejaba cuidar.
Pidámosle entonces a Dios que nos regale en esta fiesta que el Santo Cura, intercediendo por nosotros, nos conceda el don de la fidelidad y de la alegría en la fidelidad. Y de la esperanza en la fidelidad. Que no nos dejemos vencer por ningún temor. Que no bajemos los brazos ante ningún cansancio. Que estemos dispuestos a seguir cada día, dando otro paso más. Para eso contamos con la oración de ustedes, contamos con la intercesión de nuestros hermanos los santos y sobre todo de María, la Santísima Virgen, Madre de todos, pero de modo peculiar, Madre de los sacerdotes.
Y en este día, todos nosotros -pueblo de Dios-, nuestros pastores, los sacerdotes, los diáconos, los consagrados, los fieles laicos -todos- tenemos que comprometer nuestra oración para que el Señor siga regalando vocaciones a su Iglesia. Necesitamos, cada día más sacerdotes, no porque estemos en una terrible crisis, sino porque verdaderamente, hoy como ayer, y también mañana, “la mies es mucha y los sembradores pocos” y eso lo era en el tiempo de Cristo y lo sigue siendo ahora y lo será hasta el último día. Por tanto la comunidad siempre debe preocuparse por suscitar en su seno nuevas vocaciones para el servicio de Dios y del pueblo.
¡Que Dios a todos nos regale en esta fiesta, que sintamos la alegría de ser llamados a la fidelidad, de saber que es posible vencer las tentaciones, como las vencieron el Cura de Ars y todos los santos a lo largo de su vida, y que es posible, como ellos, vivir en la fidelidad, en la alegría y en la esperanza!
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En la Arquidiócesis de Montevideo:
En el marco de la celebración de los 50 años de la creación de la Parroquia Santo Cura de Ars y Santa Elena en Punta Yeguas (Antártica Uruguaya 6100), el Arzobispo, Mons. Nicolás Cotugno presidirá la Eucaristía el domingo 9, a las 16 hs.
En la Diócesis de Mercedes:
Con motivo de la fiesta de San Juan María Vianney, el Cura de Ars, en el Año Sacerdotal proclamado por el Papa Benedicto XVI, la Diócesis de Mercedes celebrará en el próximo fin de semana la liturgia propia de la fiesta del Santo del cual se celebran 150 años de su fallecimiento. En un decreto con fecha del 10 de junio, el Obispo de Mercedes, Mons. Carlos Collazzi dispuso que: “Cercana la celebración de la fiesta litúrgica de San Juan María Bautista Vianney y que este año se cumple 150 años de su muerte; Teniendo presente el Año Sacerdotal convocado por el Santo Padre Benedicto XVI y la carta a los Presbíteros del Sr. Cardenal Prefecto de la Congregación para el Clero; Habiendo consultado al Presbiterio de la Diócesis en la reunión celebrada en el día de ayer en Colonia del Sacramento a la cuál estaban convocados todos los Presbíteros (Acta 02/2009)” ; las celebraciones de la Eucaristía “del Domingo XIX del Tiempo Ordinario, en toda la Diócesis, correspondan a la Fiesta de san Juan María Vianney”.
En la Diócesis de Melo:
El flamante Obispo de Melo, Mons. Heriberto Bodeant dirigió una carta a sus diocesanos, leía en la Misas del pasado fin de semana, anunciando que la fiesta de San Juan Bautista María Vianney se celebrará en su diócesis el 9 de agosto, pudiendo adelantarse a la tarde del sábado 8.
En su misiva, el Pastor pide que en ese fin de semana se rece especialmente por “quienes hemos recibido el Sacramento del Orden para servir al Pueblo de Dios que peregrina en Cerro Largo y Treinta y Tres: sus diáconos permanentes, sus presbíteros, sus obispos eméritos y su obispo diocesano”, para que el Señor les de el don de “ser fieles al llamado que nos hizo, para que en nuestra vida de cada día se haga verdad que ‘el sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús’, como repetía con frecuencia el Cura de Ars”.
Finalmente, insta a sus fieles a pedir al Señor con insistencia “abundantes vocaciones al diaconado y al sacerdocio, de modo que nuestro Pueblo pueda contar con los ministros ordenados que necesita, junto a las diversas formas de vida consagrada y de compromiso laical”. |
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Con ocasión de la festividad de San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars), declarado por el Papa “Patrono de todos los sacerdotes”, y en el contexto del Año Sacerdotal en curso, se convoca a todos los sacerdotes, del Clero Secular y del Clero Religioso en Uruguay, a la celebración que tendrá lugar el martes 4 de agosto, a las11 hs., en la Parroquia de La Asunción y San Carlos Borromeo (Millán y Cisplatina). Asimismo, se invita a todos los fieles que puedan asistir a acompañar a sus sacerdotes.
Posteriormente, los presbíteros del Clero Secular compartirán, como es tradicional todos los años, el almuerzo en el Seminario Interdiocesano.
Tomado de Quincenario Entre Todos, Nº 209 |
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Tal es el nombre del blog http://elclerooriental.blogspot.com/ inaugurado en febrero pasado por el Pbro. Jaime Fuentes como un aporte y lugar de encuentro destinado a los sacerdotes y seminaristas del Uruguay.
Así presentaba este nuevo ámbito de comunicación el P. Fuentes en su lanzamiento:
“En su primer día Refiriéndose a la ‘Guerra Fría’, alguien dijo que fue ‘una batalla para conquistar el alma del mundo’. Hoy, en Uruguay, es necesario redoblar esfuerzos para conseguir que el alma de nuestra patria sea católica. En este empeño, a los sacerdotes nos corresponde estar en la primera fila: si todos los bautizados deben ser sal y luz, lo propio nuestro es darle sabor a la sal y darle energía a la luz. |
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MENSAJE DEL CELAM AL CARDENAL RE EN EL AÑO SACERDOTAL
Eminentísimo Señor Cardenal GIOVANNI BATTISTA RE Prefecto de la Congregación para los Obispos Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina Ciudad del Vaticano
Eminentísimo Señor Cardenal:
Reciba un afectuoso saludo en Cristo Jesús, de la Presidencia y de los Obispos participantes en la Reunión General de Coordinación del CELAM. . Del 21 al 23 de julio estamos realizando en la ciudad de Bogotá, Colombia, la Reunión General de Coordinación, en la que hemos reflexionado y profundizado sobre el Año Sacerdotal y los retos y desafíos que nos plantea Aparecida, a través de la gran Misión Continental. Durante la Reunión, los Departamentos y Centros nos hemos preocupado por planear la segunda parte del cuatrienio que se prolonga hasta mayo de 2011.
La Presidencia del CELAM, los Presidentes de Departamentos y Directores de los Centros, los Responsables de las Secciones, el Consejo económico, los miembros de la Comisión Ad hoc de la Misión Continental, queremos expresar nuestra comunión con el Santo Padre, con la Iglesia Universal, con Su Eminencia y a la vez manifestar nuestro deseo de vivir intensamente este año de gracia, dedicado a la renovación sacerdotal: “fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote”
Con aprecio y gratitud,
+ Raymundo Damasceno Assis Arzobispo de Aparecida, Brasil Presidente del CELAM + Baltazar Enrique Porras Cardozo Arzobispo de Mérida, Venezuela Primer Vicepresidente del CELAM
+ Andrés Stanovnik, OFM.Cap. Arzobispo de Corrientes, Argentina Segundo Vicepresidente del CELAM + José Leopoldo González González Obispo Auxiliar de Guadalajara, México Secretario General del CELAM
+ Emilio Aranguren Echeverría Obispo de Holguín, Cuba Presidente del Comité Económico del CELAM |