Año Sacerdotal

EL CLERO DE URUGUAY CLAUSURARÁ EL AÑO SACERDOTAL EN EL CERRITO DE LA VICTORIA
CARTA DE LOS OBISPOS DE URUGUAY A LOS SACERDOTES
CARTA DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XVI PARA LA CONVOCACIÓN DE UN AÑO SACERDOTAL
CON OCASIÓN DEL 150 ANIVERSARIO DEL DIES NATALIS DEL SANTO CURA DE ARS
(www.vatican.va)
ALGUNAS DE LAS CELEBRACIONES EN LA FIESTA DEL CURA DE ARS

El clero uruguayo culminó el Año Sacerdotal en el Cerrito de la Victoria

 

Obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas de nuestro país cerraron ayer el Año Sacerdotal con un encuentro en el Colegio de los Misericordistas y una Misa concelebrada en el Santuario Nacional del Sagrado Corazón de Jesús.

 

El Año Sacerdotal, convocado por el Papa Benedicto XVI bajo el lema “Fidelidad de Cristo, Fidelidad del Sacerdote” comenzó el 19 de junio de 2009 y será clausurado  en Roma el próximo 11 de junio, con una Misa  que presidirá el Santo Padre en la Basílica de San Pedro.

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A las 9 hs se dio cita el clero uruguayo en el Colegio ubicado a los pies del Cerrito de la Victoria, donde sacerdotes de distintas generaciones ofrecieron su testimonio. Los curas párrocos Mario Hernández y Guillermo Porras, y el provincial de los salesianos, Daniel Sturla, relataron cómo descubrieron su vocación, contaron anécdotas y recordaron las dificultades que debieron enfrentar en esos años y también las alegrías que aseguran haber vivido.

 

Al mediodía se celebró la Misa cuya homilía estuvo a cargo del Arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno (texto completo en http://www.iglesiacatolica.org.uy/asacerdotal/homilia_asacerdotal_cotugno.pdf). En su prédica Mons. Cotugno advirtió que “estamos en un clima social relativo a nuestro sacerdocio que podríamos comparar, en términos de meteorología, a una alerta roja”, no obstante, enfatizó que, “por otro lado, no es menos real el clima misionero despertado para toda América Latina y el Caribe que el Espíritu Santo ha suscitado en Aparecida. Todos estamos abocados a la realización de la misión continental”.

 

TESTIGOS ENTUSIASTAS Y VALIENTES

 

El Arzobispo aludió a San Pablo quien “nos enseña con su testimonio qué significa ser misioneros: se entregó por entero a la predicación de la Palabra”. “Somos salvados si creemos en Cristo. Es la fe la que nos salva. Es la fe en Cristo, en Dios, la que salva al hombre, a la historia. Y la fe viene de la predicación”, destacó.

 

Señaló que al enviarnos Jesús desde el Padre el Espíritu Santo “nos inicia definitivamente en su vida como sus discípulos, haciéndonos una sola cosa con Él y entre nosotros, enviándonos al mundo como Él ha sido enviado por el Padre”.

 

Mons. Cotugno reconoció que “la nave de la Iglesia se ve sacudida por los vientos impetuosos de nuestras debilidades y por las olas devastadoras de las críticas a veces objetivas y otras veces calumniosas de los enemigos de Dios y de la Iglesia”, acotando “y que los hay, los hay”. Recordó, en este sentido que “lo había preanunciado Jesús al decirnos: ‘Ustedes van a llorar. El mundo, en cambio, se alegrará. Pero la tristeza de ustedes se transformará en gozo’”. Empero, el Pastor subrayó que “nos da mucha paz el constatar que en la barca de Pedro, Jesús, está”.

 

“Hoy Jesús nos repite: volveré a ustedes. Permaneceré con ustedes. Estaré en ustedes. Como el Padre está en mí y yo en Él, así también ustedes estarán en mí. Permanezcan en mi amor”, indicó.

 

Aludiendo a las palabras manifestadas por el Santo Padre en su catequesis del 13 de abril,  el Pastor precisó que si bien la noticia de la Resurrección fue proclamada inicialmente por unos ángeles, “enseguida lo confía a sus “mensajeros para que lo transmitan a todos”.

 

Mons. Cotugno subrayó que “la buena noticia de la Pascua, requiere la obra de testigos entusiastas y valientes. Cada discípulo de Cristo, también cada uno de nosotros, está llamado a ser testigo”. Añadió que “estamos seguros de que el Señor, hoy como ayer, obra junto a sus testigos”.

 

DEJAR INTERVENIR A DIOS

 

El Arzobispo de Montevideo aseguró que “seremos verdaderamente y hasta el fondo testigos de Jesús resucitado cuando dejemos transparentar en nosotros el prodigio de su amor: Cuando en nuestras palabras y, aun más, en nuestro gestos, en plena coherencia con el Evangelio, se podrá reconocer la voz y la mano del mismo Jesús”.

 

Precisó que tal como lo enseñan los Apóstoles con su testimonio de vida, “para la eficacia de la predicación es imprescindible el fervor de la oración”.

 

“La Iglesia es sacramento porque Dios INTERVIENE EN ELLA CON SU OMNIPOTENCIA DE AMOR para salvar al ser humano, hecho a su imagen y semejanza”, destacó el Pastor, al tiempo que señaló que “María es la cuna de esta INTERVENCIÓN DE DIOS porque no sólo no interpone ningún obstáculo, sino que la favorece desde su total disponibilidad movida por su libertad entregada a Dios”.

 

“El sacerdote en la individualidad de su persona y en la comunidad del presbiterio, está llamado a dejar intervenir a Dios en su ministerio de tal manera que se perciba la eficacia de su obrar a través de su presencia”, manifestó Mons. Cotugno.

 


HOMILÍA FINALIZACIÓN AÑO SACERDOTAL | Mons. Nicolás Cotugno, Arzobispo de Montevideo
Con todos los Obispos y presbíteros del país
13 de mayo de 2010
SANTUARIO NACIONAL DEL CERRITO DE LA VICTORIA

 


 

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Encuentro Obispos-Presbíteros

“Identidad del Presbítero, proyecto y desafío”

 

"Identidad del Presbítero, proyecto y desafío" fue el tema que convocó el miércoles 12 a los Obispos uruguayos y a unos 40 sacerdotes, delegados de los presbiterios de las diez diócesis. Sacerdotes jóvenes (uno de ellos ordenado hace apenas unos días), junto a quienes han recorrido un largo camino de fidelidad; sacerdotes del clero diocesano y del clero regular (los pertenecientes a órdenes o congregaciones religiosas); nacionales o venidos de lejanos países, configuraron una presencia representativa de los presbíteros del Uruguay de hoy.


Los Encuentros Obispos - Presbíteros tienen ya larga tradición en la Iglesia uruguaya. Realizados anual o bianualmente, reúnen a la totalidad de los Obispos con delegados de los presbiterios para tratar temas atinentes a la vida de los sacerdotes, en aspectos relacionados tanto con la actividad pastoral como con la vida espiritual,
pasando también por la salud integral de los pastores.


Los Encuentros son organizados por la Comisión Nacional del Clero, organismo de la Conferencia Episcopal del Uruguay, actualmente presidida por Mons. Martín Pérez Scremini, Obispo de Florida, y cuyo secretario ejecutivo es el P. Guillermo Porras, de la Arquidiócesis de Montevideo, luego del fallecimiento del P. José "Pepe" Bonifacino, quien fue recordado con especial gratitud en la Misa.


Luego de una mañana de reflexión, orientada por un equipo de psicólogos, los participantes celebraron la Eucaristía, presidida por Mons. Pérez, compartieron el almuerzo y en la tarde continuaron los trabajos sobre la temática del encuentro.

 

Fuente: http://dar-y-comunicar.blogspot.com/

 

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“MI VIDA DE CURA” testimonios

(tomados del Diario “El Observador”)

 

Mario Hernández

Párroco de la Catedral de San José

 

A los 81 años, con 55 años y siete meses de sacerdote, Mario Hernández sigue estudiando y no pierde el contacto con la gente. Aunque siempre dijo que a los 75 se retiraría, se transformó en el párroco de la catedral de San José.

 

Nació y creció en una familia cristiana de 11 hermanos. Cuando era monaguillo en una parroquia de Canelones junto a dos amigos, el párroco los invitó a ser sacerdotes. “Los tres dijimos que sí, sin mucho conocimiento de lo que hacíamos”.

 

Entró al seminario en 1942 y se dedicó al estudio “como si fuera lo más grande” que tenía que hacer. “Quedé casi estresado como Mujica”, bromeó. Al terminar los estudios de filosofía tuvo que descansar un año antes de entrar en teología. A fines de 1956 comenzó una nueva diócesis en San José y el obispo lo llamó para ser su secretario.

En su vida no faltaron las crisis. En una época en que en Europa había muchos curas, el obispo de San José trajo 10 sacerdotes de España y a tres belgas.

 

La presencia de los extranjeros provocó algunos problemas con los “criollos”, al punto que enviaron una carta poniendo de manifiesto sus discrepancias.

 

El problema no terminó bien y 10 sacerdotes extranjeros abandonaron el ministerio. “A mí eso no me tiró abajo. Ningún golpe me aplastó del todo. Siempre encontré sacerdotes ejemplares cuyo ejemplo pesó más en mí”, aseguró.

 

El ministerio sacerdotal lo llevó por caminos variados: estuvo en el seminario de Toledo, a los 24 años fue nombrado párroco de Rodríguez y Capurro, en San José, donde tenía que atender 16 capillas. En la década de 1980 formó parte de los cursillos de cristiandad y en los últimos años se dedicó a estudiar sobre el papel de los laicos en la Iglesia.

 

Lo que más recuerda de la época de párroco fue que pudo poner “en práctica la teoría”. Sobre todo cuando llegaban a su parroquia enfermos mentales de la Colonia Etchepare. “¿Acaso no eran los pobres de los que habla el Evangelio?”, se dijo a sí mismo.

Un día uno de ellos, en el momento de la oración, pidió en voz alta para dejar de fumar pero poco después se acercó al altar y le dijo al padre Mario: “Quiero fumar ahora”. Él le explicó que estaban en misa y que luego le daba tabaco, pero insistió en que debía ser “ahora”, por lo que interrumpió la celebración y fue a buscarle tabaco. “Como si fuera parte de la liturgia le encendí el cigarrillo y seguí con la misa”.

Hoy dedica parte de su tiempo a visitar enfermos y a hacer lo que siempre hizo. “Hacer una Iglesia presente en el mundo”, dijo.

 

Guillermo Porras

Párroco de San Pedro en el Buceo

 

Hasta los 17 años Guillermo Porras no era creyente como tampoco lo son –hasta hoy– sus dos hermanos. Mientras cursaba bachillerato en el liceo Zorrilla comenzó a replantearse el sentido de su existencia. Empezó a ir a la iglesia con sus padres que sí son creyentes. “No lo vivía con pasión. Pero Dios me hizo reencontrarme. Descubrí que Dios estaba adentro de mí y yo lo buscaba afuera”, contó.

Vivía cerca de los Talleres de Don Bosco y se acercó allí. Le transmitió su inquietud al padre Enrique Somma y aunque pensó que lo iba a mandar al seminario le recomendó integrarse a un grupo de jóvenes.

“Un día llegué a mi casa y tiré la bomba: quiero ser sacerdote”. Su madre le recomendó que hablara con otro sacerdote, el padre Haroldo Ponce de León.

 

Cuando ingresó al seminario tenía solo dos años de creyente. “Descubrí un mundo fascinante que me absorbió. Descubrí a otros jóvenes que estaban en la misma que yo, con las ganas de servir al Señor”, recordó.

“Venía de cero. No conocía a nadie que pasara por eso”, agregó. Lo que comenzó como una prueba se transformó en lo definitivo.

En estos 17 años aprendió que ser cura “es estar cerca de la gente, del que sufre, saber transmitir la fe y la alegría. ¿Cómo se le va a ocurrir a un muchacho ser sacerdote si solo ve personas cansadas o preocupadas? Tenemos que ser curas que disfrutamos el ministerio sacerdotal”, reflexionó.

 

Intenta que su vida refleje que es una persona alegre y “convencida de que el Evangelio es el mejor programa de vida”. Dijo que procura como el cura de Ars asumir el dolor de la gente como propio. Una vez fue al hospital a atender a un enfermo que lo rechazó. Pero no se fue. “Luego de sacar su bronca, quiso confesarse y me agradeció”.

 

Daniel Sturla  sdb

Provincial de los Salesianos

 

En el hogar de los Sturla el devoto era el padre mientras que la madre venía de una familia de trazos anticlericales. De su padre aprendió a “poner a Dios primero y el amor a la Iglesia” y le quedó grabada una frase que repetía: “A los curas les falta boliche”, para reflejar la idea de que los sacerdotes no deben estar alejados de las realidades cotidianas de las personas.

 

A los 14 años una compañera del grupo Castores de los Jesuitas le preguntó si había leído el Evangelio. Respondió con un sí genérico, pero ella insistió. “¿Leíste todo el Evangelio?”, a lo que debió responder que no. “Entonces no sabés nada de Jesús”. Esa frase lo movió y salió corriendo a comprarse una Biblia que se devoró.

 

Cuando comenzó a cursar bachillerato en el liceo Juan XXIII el padre Félix Irureta le preguntó si quería ser sacerdote. Le dijo que “no gracias”, convencido de que tenía vocación “para la vida de familia, la abogacía y la historia”.

Empezó derecho e historia pero la “duda vocacional” se había instalado. Leyendo una biografía de Don Bosco, fundador de los salesianos, descubrió que ese era su camino. “Encontré la horma de mi zapato en ese amor por los jóvenes, a los pobres, a la Iglesia, a la vida sencilla, al espíritu de familia y a la Virgen María”, dijo.

 

Pero a partir de ese momento no todo fue color de rosa. Al tener que hacer la profesión perpetua –antes de la ordenación sacerdotal– dudó si sería capaz de entregarse a Dios para siempre. Pedí ir al psicólogo y me dijo: “No me traslade el problema a mí. La decisión es suya”, le dijo el profesional.

 

Guiado por la “libertad interior” se ordenó sacerdote. Poco tiempo después cuando lo nombraron encargado de disciplina y estudios de 180 pupilos de Talleres de Don Bosco entró en crisis. “No me fue bien. No logré entrar en empatía con los jóvenes”, recordó.

En medio de la angustia que le provocaba ese “fracaso” descubrió que el sacerdocio “era un regalo inmenso de Dios”.

Sturla narró una anécdota que le ayuda a vivir la castidad. “Escuché comentarios que se decían de un amigo sacerdote, y le escribí para preguntarle si era cierto. Me contestó: “No podría traicionar a Dios, pero tampoco podría traicionar a los jóvenes que han puesto su confianza en mí”.

 

Esa frase le quedó grabada y asegura que le impulsa a mantenerse fiel a su compromiso y a la confianza de tantos jóvenes.

Hoy, convertido en la máxima autoridad de los salesianos en Uruguay, asegura que tiene una vida plena.

A 25 años de dejar el colegio hicieron un “retiro sui géneris” con sus compañeros de generación. Cada uno contó qué había hecho en su vida. “Al mirar mi vida, la experiencia que me queda es decir qué vida más plena la mía”, concluyó

Al mediodía se trasladaron al Santuario para la celebración de la Eucaristía que fue presidida por el Nuncio Apostólico, Mons. Anselmo Pecorari, y posteriormente, compartieron el almuerzo en el Colegio de las Hnas. Dominicas, en una de las manzanas contiguas a la iglesia.

 

Imágenes tomadas de http://dar-y-comunicar.blogspot.com/

 

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EL CLERO DE URUGUAY CLAUSURARÁ EL AÑO SACERDOTAL EN EL CERRITO DE LA VICTORIA

El Santuario nacional del Sagrado Corazón de Jesús, popularmente conocido como "la Iglesia del Cerrito" (Cerrito de la Victoria, Montevideo), recibirá el jueves 13 de mayo a todos los obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas que participarán en la gran celebración del Año Sacerdotal en Uruguay.

El Año Sacerdotal, convocado por el Papa Benedicto XVI bajo el lema “Fidelidad de Cristo, Fidelidad del Sacerdote” comenzó el 19 de junio de 2009 y será clausurado en Roma el próximo 11 de junio, con una Misa que presidirá el Santo Padre en la Basílica de San Pedro.

En nuestro país, el jueves 13, los clérigos se encontrarán desde la mañana en el Colegio de los Hermanos Misericordistas, en Avenida San Martín, al pie del Cerrito, para escuchar testimonios de sacerdotes de diferentes generaciones.

Al mediodía se trasladarán al santuario para la celebración de la Eucaristía, y posteriormente compartirán el almuerzo en el Colegio de las Hnas. Dominicas, en una de las manzanas contiguas a la iglesia.

En la jornada de hoy se realizará en Casa de Retiros “Nazaret” un encuentro entre los Obispos y delegados de los sacerdotes ("Encuentro Obispos-Presbíteros") en el cual estarán abordando temáticas relacionadas con el sacerdocio hoy.

 

 

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CARTA DE LOS OBISPOS DE URUGUAY A LOS SACERDOTES

Con motivo del Año Sacerdotal, los Obispos elaboraron en la Asamblea Plenaria de abril, una carta destinada a los sacerdotes, en la que expresan su reconocimiento y admiración por “la entrega fiel y generosa de la inmensa mayoría de nuestros sacerdotes”, al tiempo que manifiestan su especial cercanía “a quienes atraviesan momentos de tribulación, o viven su ministerio en situaciones de particular exigencia: periferias urbanas y rurales, soledad, enfermedad, desgaste y rutina de la acción pastoral, incomprensión y desaliento”. “Deseamos que sientan nuestra cercanía, y sepan confiarnos su corazón con ánimo filial”, señalan.

Asimismo, manifiestan su dolor por “la incoherencia y el pecado de quienes han defraudado a Dios y al pueblo que se les encomendó apacentar”. “Esto nos mueve a una profunda humildad, a la vez que es un llamado a recorrer el camino de la penitencia y la conversión”, sostienen los Pastores en su carta a los sacerdotes.

Carta de los Obispos del Uruguay a los Sacerdotes con motivo del Año Sacerdotal
Fidelidad de Cristo, Fidelidad del Sacerdote


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ENCUENTRO ANUAL DEL CLERO SECULAR

 

En el marco del Año Sacerdotal, el 10 de noviembre el clero secular celebrará su encuentro anual, con una Misa en acción de gracias por los aniversarios y las nuevas ordenaciones y en la que orarán por los sacerdotes que partieron a la Casa del Padre en este año.

 

La Eucaristía tendrá lugar en la Parroquia de la Inmaculada (Rincón del Cerro, Montevideo), a las 11 hs.

 

CARTA INVITACIÓN
 

Queridos hermanos en el Presbiterio:

 

Ya está muy próxima la fecha de nuestro encuentro anual, enriquecida este año por la motivación del Año Sacerdotal.

 

 “El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús” decía el Cura de Ars y Benedicto XVI agrega: “nos da pie para reconocer con devoción y admiración el inmenso don que suponen los sacerdotes, no sólo para la Iglesia, sino también para la humanidad misma. Tengo presente a todos los presbíteros que con humildad repiten cada día las palabras y los gestos de Cristo a los fieles cristianos y al mundo entero, identificándose con sus pensamientos, deseos y sentimientos, así como con su estilo de vida. ¿Cómo no destacar sus esfuerzos apostólicos, su servicio infatigable y oculto, su caridad que no excluye a nadie? Y ¿qué decir de la fidelidad entusiasta de tantos sacerdotes que, a pesar de las dificultades e incomprensiones, perseveran en su vocación de “amigos de Cristo”, llamados personalmente, elegidos y enviados por Él?

 

Como solemos hacerlo, nos encontraremos en noviembre, el martes 10, en la Parroquia de la Inmaculada, en Rincón del Cerro - Montevideo -

 

A las 11 de la mañana concelebraremos la Misa, en la que daremos gracias por los aniversarios y por las ordenaciones de este año, y oraremos por los hermanos que nos dejaron un poco solos al partir para la Casa del Padre.

 

 

Te saludan y te esperan con corazón fraternal

 

Los presbíteros seculares de la Zona 4 de Montevideo.

 

 

Por consultas, dudas o aportes:

 

luisfariello@redfacil.com.uy

tel. 3120046 - 099604738      

    

 

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Una “muchedumbre de sacerdotes” de todo el país CELEBRÓ la fiesta del Cura de Ars

 

Pbro. Estévez:” ¡Necesitamos la oración del pueblo de Dios! ¡Necesitamos la compañía, la compasión, la solidaridad, la ternura de ustedes!”

 

Con una Misa concelebrada por el Nuncio Apostólico en Uruguay, Mons. Anselmo Pecorari, y los Obispos de las 10 diócesis, los sacerdotes del clero diocesano y religioso de todos los rincones del país celebraron, el 4 de agosto, la festividad de su patrono, San Juan María Vianney, conocido como el Cura de Ars.

 

La Eucaristía se desarrolló en la Parroquia La Asunción y San Carlos Borromeo de Montevideo, y tuvo la peculiaridad de estar abierta a todos los fieles laicos que quisieron acompañar en ese día tan especial a sus Pastores y sacerdotes amigos. Fue presidida por el Arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno, y la homilía estuvo a cargo del Pbro. Gonzalo Estévez, Rector del Seminario Mayor Interdiocesano “Cristo Rey”.

 

LAS TENTACIONES A ESCAPAR DE AYER Y DE HOY

 

“¡Qué bueno que hoy hubiese venido la prensa aquí, que está tan preocupada por las vocaciones sacerdotales y por la perseverancia de los sacerdotes! Hubiera sido hermoso que todo el pueblo oriental pudiese ver esta muchedumbre sacerdotal compuesta por hombres de toda edad, no ‘raza, condición y lengua’, como dice el cántico del Apocalipsis,  pero sí de toda edad, y que somos todos nosotros, parte de la riqueza y el tesoro que es cada cristiano en la Iglesia”, manifestó el Pbro. Estévez, aludiendo a recientes informes periodísticos que daban cuenta de la escasez de sacerdotes en el país, dejando trasuntar cierta sensación de crisis en nuestro clero.

 

Al iniciar su alocución, el Presbítero agradeció especialmente la presencia del Nuncio Apostólico, de los sacerdotes del clero religioso y de los fieles laicos, que se unieron a esta fiesta del clero y de toda la Iglesia, en el ya instalado Año Sacerdotal.

 

El Rector del Seminario Mayor Interdiocesano se refirió a las tentaciones sufridas por el Cura de Ars quien, en tres oportunidades, intentó escaparse de su parroquia para dedicarse a la oración y la contemplación. “Y las tentaciones del Cura de Ars no son tan distintas de nuestras tentaciones, curas de este siglo XXI…tentaciones a escaparnos”, aseguró el sacerdote.

 

“Nosotros, muchas veces, sentimos la tentación de escaparnos porque estamos cansados, estamos agobiados, no recogemos frutos, nos sentimos sobrecargados de trabajo… son muchas tentaciones…”, admitió.

 

HOMBRES PARA DIOS Y PARA EL PUEBLO

 

No obstante, alentó a  sus pares a intentar “la respuesta del cura” (de Ars): “Vence su deseo de soledad. Vence un deseo que todos aparentemente podríamos considerar santo, pero que en su vida era tentación, retirarse para un mayor tiempo de oración. Vence su propia conciencia de pecado y ya no piensa en ‘ir a llorar su pobre vida’ sino que piensa que tiene que ayudar a la gente a encontrar a Dios”.

 

“Si Dios no lo quiere, entonces yo no puedo intentar vivirlo. Y si mi pueblo me necesita, yo tengo que estar con mi pueblo, yo tengo que estar con mi gente. Yo no soy un hombre para mí mismo. Soy un hombre para Dios y un hombre para el pueblo. Así pensaba el Cura de Ars y así pensamos los que estamos hoy aquí reunidos y tantos otros hermanos nuestros que perseveran día a día en el camino de la fidelidad”, aseveró el Pbro. Estévez.

 

“Podremos tropezar ocasionalmente pero, en general, perseveramos, y volvemos a reafirmar nuestro amor a Dios, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas, y volvemos a reafirmar nuestro amor a la comunidad cristiana, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Y estamos dispuestos a posponernos todas las veces que sea necesario, porque sabemos, además, que dando la vida así es que la ganamos, y que cayendo en tierra, somos capaces de dar fruto y fruto abundante. ¡Es que no hay otra felicidad para nosotros, que servir a Dios y que servirlos a ustedes, como él!”, sostuvo.

 

NECESIDAD DE ORACIÓN; COMPAÑÍA, COMPASIÓN, SOLIDARIDAD Y TERNURA

 

Al culminar su homilía, el Presbítero se dirigió a los laicos: “Y lo que le pedimos a él, se lo pedimos también a ustedes: ¡Necesitamos la oración del pueblo de Dios! ¡Necesitamos la compañía, la compasión, la solidaridad, la ternura de ustedes! Como él también necesitaba de su gente y se dejaba querer, se dejaba cuidar”.

 

Finalmente instó a que todo el pueblo de Dios (obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y fieles laicos) comprometa su oración “para que el Señor siga regalando vocaciones a su Iglesia. Necesitamos, cada día más sacerdotes, no porque estemos en una terrible crisis, sino porque verdaderamente, hoy como ayer, y también mañana,  `la mies es mucha y los sembradores pocos` y eso lo era en el tiempo de Cristo y lo sigue siendo ahora y lo será hasta el último día. Por tanto la comunidad siempre debe preocuparse por suscitar en su seno nuevas vocaciones para el servicio de Dios y del pueblo”.

 

Compartimos el texto completo de la lindísima homilía del Pbro. Gonzalo Estévez en la fiesta del Patrono de los sacerdotes, el Santo Cura de Ars.

 

Voy a comenzar dándole gracias al P. Jorge  (Mastrángelo) y a la comunidad de La Asunción y San Carlos Borromeo, que nos reciben hoy en su templo parroquial para celebrar esta fiesta del Santo Cura de Ars. Gracias por la generosidad y por la hospitalidad, ésa de la cual nos hablaba el apóstol Pablo al final del trozo de su carta que hemos escuchado como segunda lectura.

 

En este día, además, quiero dar una bienvenida peculiar, no a  los obispos y los sacerdotes del clero secular que somos los de todos los años y que nos alegramos mucho de vernos pero con quienes la bienvenida es innecesaria, pero sí hay que dar la bienvenida a algunas otras personas que hoy están con nosotros.

 

En primer lugar, al Sr. Nuncio, que hoy justamente hace un año que llegaba al Uruguay, y que es la primera vez que nos acompaña en esta celebración, cosa que mucho agradecemos.

 

En segundo lugar, a nuestros hermanos sacerdotes del clero religioso. No voy a decir a los sacerdotes “regulares” porque alguno podría entender mal,  nuestros hermanos sacerdotes del clero religioso que hoy nos acompañan, porque nuestra Comisión Nacional del Clero quería que viviéramos esta eucaristía como una fiesta de todos los sacerdotes, teniendo en cuenta que nuestro Santo Padre, el Papa, ha querido proclamar a San Juan María Vianney, patrono de todos los sacerdotes, párrocos y no párrocos, diocesanos seculares y religiosos.

 

Y una tercera bienvenida – no menos importantes que las dos anteriores- para nuestros hermanos fieles laicos, que por primera vez son invitados a acompañarnos en esto que siempre vivíamos como una fiesta doméstica del Seminario, pero que este año, Seminario y Comisión Nacional del Clero, hemos querido que sea verdaderamente una fiesta de toda la Iglesia en este Año Sacerdotal.

 

Pensaba y conversábamos con algunos antes de comenzar la eucaristía: ¡qué bueno que hoy hubiese venido la prensa aquí, que está tan preocupada por las vocaciones sacerdotales y por la perseverancia de los sacerdotes! Hubiera sido hermoso que todo el pueblo oriental pudiese ver esta muchedumbre sacerdotal compuesta por hombres de toda edad, no “raza, condición y lengua”, como dice el cántico del Apocalipsis,  pero sí de toda edad y que somos todos nosotros, parte de la riqueza y el tesoro que es cada cristiano en la Iglesia. Lamentablemente creo que no hay prensa, así que se lo van a perder.

 

Nosotros estamos celebrando esta fiesta del Cura de Ars y hemos recibido tres saludos, del P. Inmediato y del P. Edison Noguez, que no pueden participar por motivos de salud y una carta del Hermano Provincial de los Hermanos de la Sagrada Familia, que como ustedes saben tienen un vínculo muy peculiar con el Cura de Ars, porque fueron colaboradores suyos muy cercanos, además de la amistad que unía al Fundador con el Santo Cura. Lo cierto es que el Hno. Provincial,  Nestor Achigar, junto con su saludo muy cariñoso, nos envía unas notas de las Memorias del Hno. Atanasio sobre acontecimientos de la vida del cura, relatados al  Fundador, el venerable Hno. Gabriel Taborin. Y me llamó la atención el primer recuerdo que nos remite el Hermano Achigar porque es el que tiene que ver con la tentación de retirarse que sufrió San Juan María Vianney.

 

Sabemos todos los que hemos leído la vida del Santo Cura de Ars, que tres veces el cura intentó escaparse de su parroquia. Una prácticamente en lo secreto, durante la noche, a solas, sin que nadie supiera lo que estaba pasando; y dos abiertamente,  en las cuales fue la participación de su comunidad la que logró el retorno del cura a la parroquia. Y  escuchando estas tentaciones del cura, y a la luz del Evangelio que acabamos de proclamar, uno se pregunta qué le puede haber pasado a este buen pastor que fue el Cura de Ars, para tener la tentación de escapar como si fuera, no buen pastor, sino asalariado. Nos acaba de decir Jesús que el asalariado ve venir al lobo y  huye; el buen pastor, en cambio, lo enfrenta y está dispuesto incluso a dar la vida.

 

El Santo Cura de Ars tres veces tuvo la tentación de escapar y esto nos acerca enormemente a la figura de este cura. Porque tenemos una tentación en la Iglesia, que es la de hacer de nuestros santos “super-hombres” o “super-héroes”. Hombres que nos alientan con su ejemplo, pero que a la vez, nos marcan como una distancia… como si ellos siempre hubieran vivido en un “cielo” tan distinto de la realidad cotidiana que nos toca enfrentar a cada uno de nosotros. Y las tentaciones del Cura de Ars no son tan distintas de nuestras tentaciones, curas de este siglo XXI.

 

Parece mentira  a tanta distancia en el tiempo -150 años de la muerte- sin embargo nosotros vivimos  tentaciones semejantes a las  del Santo Cura.  Tentaciones que tienen que ver con escaparnos. Es verdad, ni el Cura ni nosotros nos escapamos ante los lobos feroces…  estoy seguro que todos nosotros si tuviéramos que enfrentar al lobo por defender a las ovejas, daríamos la vida.

Pero hoy en día los lobos son más sutiles, hoy en día no vienen desenmascaradamente a tratar de arrebatarnos nuestras ovejas. Son tentaciones que son mucho más cotidianas, que nos desafían no a una extraordinaria actitud de fidelidad, sino a la perseverancia en la cotidiana y ordinaria fidelidad. El cura lo que tenía era la tentación de ir a “llorar su pobre vida”, así decía él. Quería en sus últimos años poder dedicarse a la oración y a la contemplación para mejor prepararse al encuentro con Aquel a quien él consideraba su Dios y también su Juez.

 

Nosotros, muchas veces, sentimos la tentación de escaparnos porque estamos cansados, estamos agobiados, no recogemos frutos, nos sentimos sobrecargados de trabajo… son muchas tentaciones… y en todas debemos intentar la respuesta del cura.

Él es ejemplo para nosotros, porque nos cuenta su biógrafo, Mons. Trochu, que ya en la primera fuga, en su primer intento de escape, yendo de camino, el Santo Cura comenzó a pensar: “¿Será esto lo que Dios quiere de mí?” y “¿Qué va a pasar con mi gente? ¿Qué va a pasar con mi parroquia?”

 

Y esa capacidad del cura de dejar de mirarse a sí mismo y mirar a Dios y mirar al pueblo es lo que lo hace tomar conciencia de que lo que está viviendo es una tentación y que seguir ese impulso, sería pecado y entonces inmediatamente  pega la vuelta y vuelve a su cotidianeidad de celebración de la santa misa, catequesis, confesión. Vence su deseo de soledad. Vence un deseo que todos aparentemente podríamos considerar santo, pero que en su vida era tentación, retirarse para un mayor tiempo de oración. Vence su propia conciencia de pecado y ya no piensa en “ir a llorar su pobre vida” sino que piensa que tiene que ayudar a la gente a encontrar a Dios. Y eso que él cavila a solas en su primera escapada, va a ser lo mismo que lo haga volver en las siguientes dos ocasiones, hasta que al final el Santo Cura acepte que la voluntad de Dios es que él permanezca allí y que el bien de sus hermanos le pide que él no se deje llevar por ninguna tentación, aunque parezca tan maravilloso lo que se muestra ante sus ojos, aunque parezca tan lleno de gozo, de gozo espiritual para su corazón. Si Dios no lo quiere, entonces no es bueno. Si Dios no lo quiere, no me puede hace feliz. Si Dios no lo quiere, entonces yo no puedo intentar vivirlo. Y si mi pueblo me necesita, yo tengo que estar con mi pueblo, yo tengo que estar con mi gente. Yo no soy un hombre para mí mismo. Soy un hombre para Dios y un hombre para el pueblo.

Así pensaba el Cura de Ars y así pensamos los que estamos hoy aquí reunidos y tantos otros hermanos nuestros que perseveran día a día en el camino de la fidelidad.

 

¿Sufrimos tentaciones? ¡Sí!. ¿Las seguimos? ¡Generalmente, no!

Podremos tropezar ocasionalmente, pero en general, perseveramos y volvemos a reafirmar nuestro amor a Dios, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas y volvemos a reafirmar nuestro amor a la comunidad cristiana, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Y estamos dispuestos a posponernos todas las veces que sea necesario, porque sabemos además, que dando la vida así, es que la ganamos y que cayendo en tierra, somos capaces de dar fruto y fruto abundante. ¡Es que no hay otra felicidad para nosotros, que servir a Dios y que servirlos a ustedes, como él!

 

Por eso hoy le pedimos a él, que siga intercediendo por nosotros. Que nos enriquezca con su ejemplo, y que siga intercediendo por nosotros.

Y lo que le pedimos a él, se lo pedimos también a ustedes: ¡Necesitamos la oración del pueblo de Dios! ¡Necesitamos la compañía, la compasión, la solidaridad, la ternura de ustedes! Como él también necesitaba de su gente y se dejaba querer, se dejaba cuidar.

 

Pidámosle entonces a Dios que nos regale en esta fiesta que el Santo Cura, intercediendo por nosotros, nos conceda el don de la fidelidad y de la alegría en la fidelidad. Y de la esperanza en la fidelidad. Que no nos dejemos vencer por ningún temor. Que no bajemos los brazos ante ningún cansancio. Que estemos dispuestos a seguir cada día, dando otro paso más. Para eso contamos con la oración de ustedes, contamos con la intercesión de nuestros hermanos los santos y sobre todo de María, la Santísima Virgen, Madre de todos, pero de modo peculiar, Madre de los sacerdotes.

 

Y en este día, todos nosotros -pueblo de Dios-, nuestros pastores, los sacerdotes, los diáconos, los consagrados, los fieles laicos -todos- tenemos que comprometer nuestra oración para que el Señor siga regalando vocaciones a su Iglesia. Necesitamos, cada día más sacerdotes, no porque estemos en una terrible crisis, sino porque verdaderamente, hoy como ayer, y también mañana,  “la mies es mucha y los sembradores pocos” y eso lo era en el tiempo de Cristo y lo sigue siendo ahora y lo será hasta el último día. Por tanto la comunidad siempre debe preocuparse por suscitar en su seno nuevas vocaciones para el servicio de Dios y del pueblo.

 

¡Que Dios a todos nos regale en esta fiesta, que sintamos la alegría de ser llamados a la fidelidad, de saber que es posible vencer las tentaciones, como las vencieron el Cura de Ars y todos los santos a lo largo de su vida, y que es posible, como ellos, vivir en la fidelidad, en la alegría y en la esperanza!

 

Agradecemos al Pbro. Enrique Passadore, del Quincenario ENTRE TODOS, quien nos facilitó la desgrabacón de la Homilía del Pbro. Gonzalo Estévez.

 


Fotogalería

 

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Agradecemos las fotos al Pbro. Marcelo Garrone, del Quincenario Entre Todos
 

ALGUNAS DE LAS CELEBRACIONES EN LA FIESTA DEL CURA DE ARS

 

En la Arquidiócesis de Montevideo:

 

En el marco de la celebración de los 50 años de la creación de la Parroquia Santo Cura de Ars y Santa Elena en Punta Yeguas (Antártica Uruguaya 6100), el Arzobispo, Mons. Nicolás Cotugno presidirá la Eucaristía el domingo 9, a las 16 hs.

 

En la Diócesis de Mercedes:

 

Con motivo de la fiesta de San Juan María Vianney, el Cura de Ars, en el Año Sacerdotal proclamado por el Papa Benedicto XVI, la Diócesis de Mercedes celebrará en el próximo fin de semana la liturgia propia de la fiesta del Santo del cual se celebran 150 años de su fallecimiento.

En un decreto con fecha del 10 de junio, el Obispo de Mercedes, Mons. Carlos Collazzi dispuso que: “Cercana la celebración de la fiesta litúrgica de San Juan María Bautista Vianney y que este año se cumple 150 años de su muerte; Teniendo presente el Año Sacerdotal convocado por el Santo Padre Benedicto XVI y la carta a los Presbíteros del Sr. Cardenal Prefecto de la Congregación para el Clero; Habiendo consultado al Presbiterio de la Diócesis en la reunión celebrada en el día de ayer en Colonia del Sacramento a la cuál estaban convocados todos los Presbíteros (Acta 02/2009)” ; las celebraciones de la Eucaristía “del Domingo XIX del Tiempo Ordinario, en toda la Diócesis, correspondan a la Fiesta de san Juan María Vianney”.

 

En la Diócesis de Melo:

 

El flamante Obispo de Melo, Mons. Heriberto Bodeant dirigió una carta a sus diocesanos, leía en la Misas del pasado fin de semana, anunciando que la fiesta de San Juan Bautista María Vianney se celebrará en su diócesis el 9 de agosto, pudiendo adelantarse a la tarde del sábado 8.

 

En su misiva, el Pastor pide que en ese fin de semana se rece especialmente por “quienes hemos recibido el Sacramento del Orden para servir al Pueblo de Dios que peregrina en Cerro Largo y Treinta y Tres: sus diáconos permanentes, sus presbíteros, sus obispos eméritos y su obispo diocesano”, para que el Señor les de el don de “ser fieles al llamado que nos hizo, para que en nuestra vida de cada día se haga verdad que ‘el sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús’, como repetía con frecuencia el Cura de Ars”.

 

Finalmente, insta a sus fieles a pedir al Señor con insistencia “abundantes vocaciones al diaconado y al sacerdocio, de modo que nuestro Pueblo pueda contar con los ministros ordenados que necesita, junto a las diversas formas de vida consagrada y de compromiso laical”.

CONVOCATORIA A TODOS LOS SACERDOTES DEL URUGUAY EN LA FIESTA DEL CURA DE ARS

 

Con ocasión de la festividad de San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars), declarado por el Papa “Patrono de todos los sacerdotes”, y en el contexto del Año Sacerdotal en curso, se convoca a todos los sacerdotes, del Clero Secular y del Clero Religioso en Uruguay, a la celebración que tendrá lugar el martes 4 de agosto, a las11 hs., en la Parroquia de La Asunción y San Carlos Borromeo (Millán y Cisplatina). Asimismo, se invita a todos los fieles que puedan asistir a acompañar a sus sacerdotes.

 

Posteriormente, los presbíteros del Clero Secular compartirán, como es tradicional todos los años, el almuerzo en el Seminario Interdiocesano.

 

Tomado de Quincenario Entre Todos, Nº 209

 

EL CLERO ORIENTAL

Tal es el nombre del blog http://elclerooriental.blogspot.com/

inaugurado en febrero pasado por el Pbro. Jaime Fuentes como un aporte y lugar de encuentro destinado a los sacerdotes y seminaristas del Uruguay.

 

Así presentaba este nuevo ámbito de comunicación el P. Fuentes en su lanzamiento:

 

“En su primer día Refiriéndose a la ‘Guerra Fría’, alguien dijo que fue ‘una batalla para conquistar el alma del mundo’. Hoy, en Uruguay, es necesario redoblar esfuerzos para conseguir que el alma de nuestra patria sea católica. En este empeño, a los sacerdotes nos corresponde estar en la primera fila: si todos los bautizados deben ser sal y luz, lo propio nuestro es darle sabor a la sal y darle energía a la luz.

MENSAJE DEL CELAM AL CARDENAL RE EN EL AÑO SACERDOTAL

 

Imagen del CardenalDurante la reunión de coordinación del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM, que se reúne en Bogotá, la presidencia en pleno de este organismo eclesial continental, suscribió al Eminentísimo Señor Cardenal GIOVANNI BATTISTA RE, Prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, el siguiente mensaje con motivo de la celebración eclesial del Año Sacerdotal:

 

Eminentísimo Señor Cardenal

GIOVANNI BATTISTA RE

Prefecto de la Congregación para los Obispos

Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina

Ciudad del Vaticano

 

 

Eminentísimo Señor Cardenal:

 

Reciba un afectuoso saludo en Cristo Jesús, de la Presidencia y de los Obispos participantes en la Reunión General de Coordinación del CELAM.

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Del 21 al 23 de julio estamos realizando en la ciudad de Bogotá, Colombia, la Reunión General de Coordinación, en la que hemos reflexionado y profundizado sobre el Año Sacerdotal y los retos y desafíos que nos plantea Aparecida, a través de la gran Misión Continental. Durante la Reunión, los Departamentos y Centros nos hemos preocupado por planear la segunda parte del cuatrienio que se prolonga hasta mayo de 2011.

 

La Presidencia del CELAM, los Presidentes de Departamentos y Directores de los Centros, los Responsables de las Secciones, el Consejo económico, los miembros de la Comisión Ad hoc de la Misión Continental, queremos expresar nuestra comunión con el Santo Padre, con la Iglesia Universal, con Su Eminencia y a la vez manifestar nuestro deseo de vivir intensamente este año de gracia, dedicado a la renovación sacerdotal: “fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote”

 

Con aprecio y gratitud,

 

+ Raymundo Damasceno Assis

Arzobispo de Aparecida, Brasil

Presidente del CELAM + Baltazar Enrique Porras Cardozo

Arzobispo de Mérida, Venezuela

Primer Vicepresidente del CELAM

 

+ Andrés Stanovnik, OFM.Cap.

Arzobispo de Corrientes, Argentina

Segundo Vicepresidente del CELAM + José Leopoldo González González

Obispo Auxiliar de Guadalajara, México

Secretario General del CELAM

 

+ Emilio Aranguren Echeverría

Obispo de Holguín, Cuba

Presidente del Comité Económico del CELAM

 

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