Iglesia al día

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Mirando con Dios este tiempo

La Iglesia en los medios Algunos errores [Opinión]

EL PAÍS | Ecos |

Mons. Dr. Alberto Sanguinetti
Canelones

@|En la edición del pasado domingo, el Dr. Gastón Boero afirma cosas falsas acerca de la religión católica.

El artículo dice: “Ateo y apolítico, arremete sin culpa contra la religión y la filosofía, principales impulsoras de todas las mentiras verdaderas sobre el sexo que hay en la vuelta’. La religión católica cataloga el sexo como pecado capital, la idea de ‘parirás con dolor’ viene de la Biblia’. Y así podría seguir…”.
El mencionado entrevistado tiene títulos que lo habilitan a hablar de medicina y sexología. Pero es ignorante de la religión católica y es grave el afirmar cosas falsas: si son errores o mentiras, depende de la voluntad o no de engañar. Ciertamente no es científico afirmar acerca de una ciencia que se desconoce. El doctor no sabe de cristianismo, y poco de religión.
Jamás la Iglesia catalogó el sexo como pecado capital. Simplemente no catalogó el sexo como pecado, tanto que se entienda por ‘sexo’ la realidad de ser sexuado, o que se refiera al acto sexual en cuanto tal.
Más aún, el relato bíblico, y por él la fe judía y la cristiana, afirma que el hombre es creado sexuado, varón y mujer: y vio Dios que era bueno.
Afirma también que los seres humanos son bendecidos en su sexualidad tanto en la capacidad de multiplicarse cuanto en la de la unión personal -corporal y espiritual- de llegar a ser los dos una sola carne. De esta forma el pensamiento bíblico liberó al hombre de dos extremos: el considerar la sexualidad y su ejercicio como algo propiamente divino, al cual se debe estar sometido -con divinidades de la lujuria- o algo malo o diabólico (como en casi todos los dualismos maniqueos).
En la Iglesia el matrimonio, que incluye como bien propio la comunión sexual, es un sacramento, y la unión conyugal es virtuosa y santa.
Por supuesto, la antropología cristiana, que en muchísimos puntos coincide con la de otras concepciones, conoce que también hay actos sexuales humanos desordenados, indignos del ser humano en diferentes niveles, en fin, pecaminosos. Entonces se entiende como pecado capital no el sexo, sino la lujuria. Entiéndase por lujuria el vicio de actos sexuales desordenados de su sentido moral.
Distinguir los términos y sus acepciones es lo mínimo que se puede pedir para hablar de algo. También de religión hay que hablar sabiendo. No es propio de un pensamiento racional denigrar otras posiciones distorsionándolas o falsificándolas. Además la ignorancia no autoriza a juzgar y condenar.
Por supuesto que se podrá discutir sobre la apreciación de qué actos sexuales son moralmente ordenados o no: esto dependerá de la antropología que se tenga, no de la medicina ni de los estudios sobre la respuesta sexual, que tienen su valor intrínseco, pero no son la única fuente del saber humano. Al menos se debe reconocer algún espacio para que los seres humanos discutamos sobre moral y sentido de los actos humanos. La moral pertenece a la filosofía y a la religión, no a las ciencias empíricas., aun cuando tome datos de éstas. Con frecuencia se hace pasar por ciencia, una concepción empirista, que es siempre una filosofía.
Para no abusar del espacio no voy a explicar el sentido de ‘parirás con dolor’, ni de otras expresiones que allí se difunden.
Se comprueba una vez más el vacío cultural que se ha impuesto en nuestro país con una enseñanza que provoca la ignorancia religiosa obligatoria. No estaría mal que se conociera el pensamiento católico desde sus fuentes y no desde prejuicios nada científicos. Simplemente para no decir cosas falsas y para entender una de las fuentes de nuestra cultura. Por lo tanto, si no estudiaste teología católica, no hables de ella: zapatero a tus zapatos.