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La Iglesia en los medios Alberto Methol Ferré, el peronista uruguayo que logró influir en Wilson Ferreira, Líber Seregni, José Mujica y el papa Francisco

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escribe Sergio Israel

Dos uruguayos —Alberto Methol Ferré y Eduardo Galeano­— recibirán a fines de agosto en Buenos Aires el Premio Jorge Abelardo Ramos, una distinción que entrega el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego, creado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Al acto, además de familiares de los galardonados post mórtem, concurrirá el ex presidente José Mujica, quien mantuvo una relación de amistad y coincidencia con ambos.

A más de cinco años de su muerte, este original pensador que fue Methol parece haberse puesto otra vez de moda: entre los regalos que la presidenta Fernández hizo al Papa en su reciente visita al Vaticano está el último libro publicado de este autor, “Los estados continentales y el Mercosur”.

“Tucho”, el uruguayo peronista. El reciente deceso de Galeano permitió recordar la vasta producción de este intelectual de izquierda. La figura de Methol, sin embargo, es más alambicada y menos conocida. Blanco y católico, apoyó a Luis Alberto de Herrera y luego se enroló con Benito Nardone, que fue fundador del ruralismo, un movimiento de defensa de la clase media del campo basado en contundentes audiciones radiales de este caudillo, que se hizo llamar “Chico Tazo”.

Poco después de la llegada del Partido Nacional al gobierno, en 1958, ya fallecido Herrera, se apartó de Nardone, sindicado en ese momento como hombre de la agencia de inteligencia estadounidense CIA.

Las siguientes elecciones lo encontraron entre los fundadores de la Unión Popular (UP), un proyecto de izquierda nacional sin los comunistas.

Además de su compromiso político, Methol se preocupó por reflexionar sobre el país y desarrolló un pensamiento hispanoamericano que tuvo como fuentes, entre otros, a José Enrique Rodó, al mexicano José Vasconcellos y al argentino Arturo Jauretche.

Junto con Roberto Ares Pons y Washington Reyes Abadie, a mediados de la década de los 1950, editó la revista “Nexo” que, entre otros trabajos suyos, publicó “Jorge Abelardo Ramos y el marxismo en Sudamérica”.

En 1964, Carlos Real de Azúa incluyó a Methol, que entonces contaba con 35 años, en su “Antología del ensayo uruguayo contemporáneo”.

Real de Azúa lo describió como “radicalmente ‘maquiavélico’ en el mejor sentido del término” y un pensador “empeñado en sacar al país del marasmo, el irrealismo, la puerilidad y la miseria de planteos, que (…) son bien tangibles, reinantes y opresivos”.

Methol había nacido en un hogar agnóstico, pero a los 20 años, entusiasmado con la filosofía del siglo XIII de Santo Tomás de Aquino y la más reciente del alemán Max Scheler, se hizo católico.

Debido a que padecía un agudo tartamudeo, durante los primeros años “Tucho” Methol no hablaba en público. A cambio de eso estudiaba y escribía mucho.

El ensayo “¿Adónde va el Uruguay?”, de noviembre de 1958, es para el crítico Rubén Cotelo “una brillante exégesis de lo que podría haber sido el ruralismo”, el proyecto político encabezado por Nardone y al que habían adherido intelectuales como José Claudio Williman, Washigton Reyes Abadie y el propio Methol.

Según Cotelo, los lectores devoraron el ensayo de Methol, entre otras cosas porque coincidía con la victoria del herrero-ruralismo en las elecciones de 1958, y eso “despertó avidez nacional para conocer, aun discrepando, los ingredientes de esa alianza que el ensayista embelleció para los intelectuales”.

Más allá de la polvareda que despertó entonces, para el crítico se trata de “un texto estratégico para medir la conmoción que produjo el triunfo histórico del Partido Nacional en las elecciones de 1958, que resquebrajó para siempre el duro cascarón monopolista construido por el Partido Colorado a lo largo de casi un siglo de ejercer el Poder Ejecutivo y zonas aledañas”.

Por esos años se presentó como “ex católico”. En 1953 había prestado suma atención a un discurso de Juan Domingo Perón donde este expuso su doctrina de integración entre Argentina y Brasil conocida como “Nuevo ABC” y desde entonces se autoproclamó “el único uruguayo peronista”.

Además trabó contacto con Jorge Abelardo Ramos, un pensador trotskista argentino que había llegado a las mismas conclusiones por caminos diferentes: la necesidad de una “patria grande” latinoamericana.

De Herrera al Mujica viejo. En 1967 publicó “El Uruguay como problema”, cuya reedición lanzará el mes que viene en Uruguay la editorial Hum.

Entre los pilares del fracasado proyecto uruguayo de la UP de 1962 estaban el socialista Vivián Trias y el propio ex presidente y senador tupamaro José Mujica, entonces colaborador directo del ex ministro herrerista Enrique Erro.

Mientras que para Mujica, Eleuterio Fernández Huidobro, Julio Marenales, Jorge Manera y otros, el fracaso electoral marcó el camino de la lucha armada, Methol Ferré se acercó al dirigente democratacristiano Juan Pablo Terra, quien desde la centroizquierda cristiana se mantuvo en una postura contraria al empleo de la violencia armada para impulsar transformaciones sociales.

En 1971, junto con el economista Alberto Couriel y otros integró el equipo de asesores del presidente del Frente Amplio, Liber Seregni.

Fue así que la pluma de Methol estuvo en la redacción de discursos históricos, entre otros los del 26 de marzo de 1971 y 9 de febrero de 1973 en La Unión.

El vínculo estrecho con Trías y una visión nacionalista lo llevaron a apoyar el polémico “peruanismo” militar, inspirado en el general Juan Velasco Alvarado, a pesar de su admiración por Víctor Raúl Haya de la Torre.

Preocupado por el peso del Partido Comunista (PCU), al que con humor llamaba “el acorazado Potemkin” (por el barco emblemático de la revolución rusa de 1917), Methol abandonó el Frente Amplio junto con el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y se dedicó a estudiar asuntos geopolíticos y teológicos.

Para ese entonces, el “Escuadrón de la muerte” había asesinado a su sobrino Ibero Gutiérrez y otro joven de su familia, Fernando González Guyer, había pedido asilo en su casa de la Ciudad Vieja. González y su hijo menor, Marcos Methol Sastre, que esta semana estará junto al papa Francisco en Asunción, dirigen ahora una fundación que lleva su nombre.

Durante la dictadura en Uruguay, que lo despidió de su cargo en la Administración Nacional de Puertos (ANP), profundizó su conocimiento del continente, dirigió la revista “Víspera” y actuó como asesor del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) confrontando con la Teología de la Liberación inspirada por el cura peruano Gustavo Gutiérrez y mantuvo una posición contraria al foquismo guerrillero en boga.

Según Alver Metalli, autor de una larga entrevista publicada en Argentina, a pesar de criticar el pensamiento de Gutiérrez por seguir el materialismo marxista, Methol reconoció el “aporte benéfico” de la Teología de la Liberación para salir de la dependencia del pensamiento europeo.

En el Celam, Methol fue un colaborador directo de monseñor Antonio Quarracino, antecesor de Jorge Bergoglio como arzobispo de Buenos Aires. Con ambos participó en la conferencia episcopal de Puebla (México) y mantuvo relación con ellos desde los años ‘70 hasta su muerte.

Cuando falleció a fines de 2009, Methol había tenido tiempo de hacer otros cambios en sus preferencias políticas. A la salida de la dictadura adhirió al caudillo del Partido Nacional, Wilson Ferreira Aldunate, el mismo que antes había bromeado con que Seregni era “el único político del mundo al que le escribe los discursos un tartamudo”.

Methol dio el visto bueno para que la “ley de caducidad” salvara “la paz de la República”. Luego de la muerte de Ferreira Aldunate, apoyó al ex presidente de UTE, Alberto Volonté, quien perdió las elecciones de 1995 con Julio Sanguinetti por pocos votos.

En las elecciones de octubre de 2009 votó por Mujica y durante la campaña estuvo en el Palacio Legislativo cuando quien sería el presidente hizo su propuesta para la cultura.

De tapón a nexo. Methol tuvo fuerte influencia en la postura de Mujica respecto al Mercosur. Su opinión al respecto está contenida en el libro que recibió el papa Francisco de manos de la presidenta Fernández.

Para este historiador, sociólogo y teólogo, Uruguay debería pasar de “Estado tapón”, como lo concibieron los ingleses, a “nexo” entre Argentina y Brasil para lograr una integración auténtica que enfrente al norte.

Las coincidencias con Mujica venían desde el herrerismo y el pensamiento de Patria Grande que acercaron a ambos a las ideas de Trías y Abelardo Ramos.

Para comprender a Methol, sin embargo, había que tener una gran amplitud mental. El politólogo argentino Marcelo Gullo opinó que “a las izquierdas nunca les gustó que Methol fuera un hijo intelectual de Rodó y Vasconcellos y a las derechas nunca les gustó que fuera el hermano intelectual de Abelardo Ramos”.

Según Gullo, era “pochista” (Pocho, sobrenombre de Perón), porque Methol era también un hijo intelectual de Perón, al que consideraba autor de “una filosofía de vida simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista, por eso no es de ninguna manera compatible con el progresismo que instaura la relatividad de los valores, destruye la familia y confunde caprichos con derechos”.

El pensamiento de Patria Grande, según el presidente de la socialista Fundación Vivián Trias, José Díaz, hizo que Methol revisara su postura contraria al ex presidente Hugo Chávez e incluso parcialmente respecto a Cuba.

Paradójicamente, el libro de Methol sobre el Mercosur editado por Hum que recibió el Papa en Roma, aún no puede ingresar a Argentina debido a las trabas arancelarias que impone el gobierno que preside Fernández.

Los intercambios, de todas formas, siguen.

El jueves 2, el comandante del Ejército Guido Manini Ríos, un estudioso de la historia, citó a Methol, Abelardo Ramos y a Oscar Bruschera para hablar de Artigas en clave de Patria Grande, durante una conferencia en la Escuela Nacional de Defensa en Buenos Aires.

“Creo que en este mundo que hoy vivimos, en que los protagonistas son los Estados continentales y en que los que no lo son se agrupan en bloques continentales, y en que pareciera que Latinoamérica, al fin, está dispuesta a superar su balcanización para también ser protagonista de su propia historia, la figura de Artigas adquiere renovada vigencia como referencia obligada de una impostergable integración americana para la búsqueda en común de la felicidad de nuestros pueblos”, dijo el general uruguayo.

La ponencia del general Manini, que causó fuerte impresión por su contundencia, tuvo lugar en el mismo recinto en el que Perón hizo el famoso discurso de 1953 que sedujo a Methol.