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" El Tiempo de la Creación es un tiempo para renovar nuestra relación con el Creador y con toda su maravillosa obra, la naturaleza, por medio de la celebración, la conversión y el compromiso. "
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La Iglesia en los medios Al ataque [Opinión]

UYPRESS |

Esteban Valenti

Nuevo manual del Sexo único

Me alertó la última columna de Hoenir Sarthou sobre un manual para maestros aprobado nada menos que por el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP). Mi única diferencia con su columna “Sexo en la escuela” es que estoy el doble de indignado. Coincido con todos sus argumentos y por eso al final encontrarán en el texto.

En una sociedad, cualquiera, no hay nada más sensible, más delicado que la relación entre los aparatos del estado, los mayores organizados y detentando el poder y los niños y adolescentes. Por eso la importancia de la laicidad, para protegernos y protegerlos de que ideologías, fanatismos, religiones u otro tipo de concepciones se les impongan a los niños a través, nada menos que del prestigio, de la influencia de sus maestros, sus educadores. En este caso voy a referirme a los niños porque a sus maestros está destinado el manual y porque están en la etapa más linda y más delicada de sus vidas.

El manual es un nuevo intento, ya habían realizado otro fracasado, por las denuncias que recogió, para avanzar en la ideología del sexo único. No es cierto que promueven hasta el fanatismo la diversidad sexual, casi como una imposición, en el fondo tienden hacia una indiferenciación de los sexos. Todos son iguales y lo mismo y sus diferencias son construcciones sociales.

Quiero aclarar que estoy completamente de acuerdo con la educación sexual en las escuelas y en la enseñanza, pero esto no tiene nada que ver con eso. Esta es una ideología cada día más fanática y que en este caso atropella derechos inalienables.

Lean la primera parte de la columna (y del manual) donde se describen los ejercicios que los maestros realizarán con los niños, imponiéndoles gestos, compañeros, disfraces (prohibir algunos es imponer), juegos, caricias, posiciones etc.

Voy a comenzar por el final, para que aquilaten la gravedad que le doy a este “manual”, si a alguno de mis nietos lo obligan a realizar estas prácticas, yo con el consentimiento de sus padres voy a presentar una denuncia penal por “abuso innominado de funciones en los casos no previstos por la ley”. Está vigente.

Y les ruego que por un instantes piensen si en la escuela de sus hijos o nietos les impusieran en el estilo de esta “deconstrucción” del sexo, a olvidarse de la anatomía y a bautizar los órganos sexuales, a realizar esos actos descritos en el manual sin consentimiento de los niños ni de los padres, para esas prácticas o para cualquier otra práctica fanática, sea sobre el sexo único o sobre alguna religión o posición política. Explotarían.

Con ese cuento que los diversos sexos son construcciones sexuales, de la misma idéntica manera se puede decir que la edad a partir de la cual el sexo con menores es delito, es una construcción social. ¿O acaso viene en la genética, en la anatomía? Y de allí las consecuencias que se derivan.

Los derechos conquistados por determinadas opciones sexuales en nuestra sociedad son notorios y visibles, somos considerado el país más amigable de la región y en el mundo con las orientaciones sexuales que cada uno haya elegido libremente, y está bien. Lo que empieza ya a ser una tragedia es que algunos fanáticos, intelectuales titulados, comiencen a avanzar en la dirección de suprimir la libertad de elegir e impongan desde la escuela sus propias visiones.

El abuso de funciones no es solo por apropiarse de plata o tarjetas de crédito o cheques- la reina de todo en la actualidad – es también para proteger la libertad, la dignidad, la sensibilidad, la laicidad, el libre albedrio y muchas otras cosas más tan amenazadas en el mundo actual y en ciertos manuales ya reiterativos.

Quiero saber que piensan de este nuevo manual sobre el SEXO UNICO las autoridades del gobierno, a los diversos niveles y no solo el CEIP, que seguro se va escudar detrás de un muro de tecnicismos como si los ciudadanos fuéramos estúpidos que deben ser iluminados.

Y por más que confío en los maestros de este país, confío cada vez menos en autoridades que se dejan traficar nada menos que estas ideologías únicas en materia de sexo. ¿Después de esto que otras cosas vendrán?

Esteban Valenti

Nuevo manual del Sexo único
29.07.2017
MONTEVIDEO (Uypress/Esteban Valenti) – Me alertó la última columna de Hoenir Sarthou sobre un manual para maestros aprobado nada menos que por el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP). Mi única diferencia con su columna “Sexo en la escuela” es que estoy el doble de indignado. Coincido con todos sus argumentos y por eso al final encontrarán en el texto.
En una sociedad, cualquiera, no hay nada más sensible, más delicado que la relación entre los aparatos del estado, los mayores organizados y detentando el poder y los niños y adolescentes. Por eso la importancia de la laicidad, para protegernos y protegerlos de que ideologías, fanatismos, religiones u otro tipo de concepciones se les impongan a los niños a través, nada menos que del prestigio, de la influencia de sus maestros, sus educadores. En este caso voy a referirme a los niños porque a sus maestros está destinado el manual y porque están en la etapa más linda y más delicada de sus vidas.

El manual es un nuevo intento, ya habían realizado otro fracasado, por las denuncias que recogió, para avanzar en la ideología del sexo único. No es cierto que promueven hasta el fanatismo la diversidad sexual, casi como una imposición, en el fondo tienden hacia una indiferenciación de los sexos. Todos son iguales y lo mismo y sus diferencias son construcciones sociales.

Quiero aclarar que estoy completamente de acuerdo con la educación sexual en las escuelas y en la enseñanza, pero esto no tiene nada que ver con eso. Esta es una ideología cada día más fanática y que en este caso atropella derechos inalienables.

Lean la primera parte de la columna (y del manual) donde se describen los ejercicios que los maestros realizarán con los niños, imponiéndoles gestos, compañeros, disfraces (prohibir algunos es imponer), juegos, caricias, posiciones etc.

Voy a comenzar por el final, para que aquilaten la gravedad que le doy a este “manual”, si a alguno de mis nietos lo obligan a realizar estas prácticas, yo con el consentimiento de sus padres voy a presentar una denuncia penal por “abuso innominado de funciones en los casos no previstos por la ley”. Está vigente.

Y les ruego que por un instantes piensen si en la escuela de sus hijos o nietos les impusieran en el estilo de esta “deconstrucción” del sexo, a olvidarse de la anatomía y a bautizar los órganos sexuales, a realizar esos actos descritos en el manual sin consentimiento de los niños ni de los padres, para esas prácticas o para cualquier otra práctica fanática, sea sobre el sexo único o sobre alguna religión o posición política. Explotarían.

Con ese cuento que los diversos sexos son construcciones sexuales, de la misma idéntica manera se puede decir que la edad a partir de la cual el sexo con menores es delito, es una construcción social. ¿O acaso viene en la genética, en la anatomía? Y de allí las consecuencias que se derivan.

Los derechos conquistados por determinadas opciones sexuales en nuestra sociedad son notorios y visibles, somos considerado el país más amigable de la región y en el mundo con las orientaciones sexuales que cada uno haya elegido libremente, y está bien. Lo que empieza ya a ser una tragedia es que algunos fanáticos, intelectuales titulados, comiencen a avanzar en la dirección de suprimir la libertad de elegir e impongan desde la escuela sus propias visiones.

El abuso de funciones no es solo por apropiarse de plata o tarjetas de crédito o cheques- la reina de todo en la actualidad – es también para proteger la libertad, la dignidad, la sensibilidad, la laicidad, el libre albedrio y muchas otras cosas más tan amenazadas en el mundo actual y en ciertos manuales ya reiterativos.

Quiero saber que piensan de este nuevo manual sobre el SEXO UNICO las autoridades del gobierno, a los diversos niveles y no solo el CEIP, que seguro se va escudar detrás de un muro de tecnicismos como si los ciudadanos fuéramos estúpidos que deben ser iluminados.

Y por más que confío en los maestros de este país, confío cada vez menos en autoridades que se dejan traficar nada menos que estas ideologías únicas en materia de sexo. ¿Después de esto que otras cosas vendrán?

Esteban Valenti