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Tiempo de la Creación

Noticeu Abraham Skorka, el Rabino amigo del Papa visitó Montevideo: “El impacto Bergoglio va a ser muy fuerte”

El Rabino Dr. Abraham Skorka visitó esta semana Uruguay invitado Filial Montevideo de B´nai B´rith Uruguay. Es Rector del Seminario Rabínico Latinoamericano, amigo personal del Papa Francisco, con quien escribió el libro Sobre el Cielo y la Tierra (Editorial Sudamericana, 2010), cuando aún era el Cardenal Bergoglio. También elaboró el prólogo del libro El Jesuita (Ediciones B, 2013).

El martes 8 de octubre, en la Sala Bauzá de la Sede Central de la Universidad Católica del Uruguay,  disertó sobre “Las fuentes judías del diálogo”.

En su paso por Montevideo, el Rabino Skorka fue entrevistado por diversos medios de comunicación. Compartimos la entrevista publicada en el Diario “El País” del jueves 10 de octubre.

Abraham Skorka es el rabino amigo del papa Francisco. Argentino como él, futbolero como él, ferviente defensor del diálogo interreligioso como él, sus coloquios con el pontífice se plasmaron en el libro “Sobre el Cielo y la Tierra”.

Abraham Skorka, el Rabino amigo del Papa: “Al papa le pido fuerza y que no afloje”

Juan Pablo Correa

Escribió el prólogo de “El Jesuita” la biografía de Jorge Bergoglio, ahora Francisco, que escribieron los periodistas Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti. Skorka viene de estar con Francisco en Roma, planea viajar con él a Israel en 2014 para darse un abrazo con su amigo frente al Muro de los Lamentos. Habla con enorme entusiasmo e ilusión de su pontificado. Skorka estuvo en Montevideo invitado por la B´nai B´rith para participar de una serie de charlas y conversó con El País.

-¿Cómo se hizo amigo del papa?

-Uh, esto es una historia de hace muchos años. En la década de los años 90 el presidente de la nación de turno me invitaba para representar al culto israelita en los tedeums que se hacen en la Catedral de Buenos Aires los 25 de mayo y los 9 de julio. Bergoglio, como Arzobispo de Buenos Aires, comenzó a introducir cambios. Hasta entonces estábamos, los representantes de los distintos cultos sentados en un lugar muy especial en derredor del altar de la Catedral, pero en una situación totalmente pasiva. Él quería brindarnos un honor especial. Entonces introdujo un cambio. Antes de terminar el servicio y despedir al presidente nos daba un saludo, un mero saludo, porque el presidente estaba esperando.

Y me preguntó un día: “¿usted de qué equipo es?”. Yo soy de River. Nosotros tenemos un muy glorioso historial futbolero pero también alguna mancha por lo que se nos denomina “gallinas”. Yo pensaba decirle algo respecto al versículo que había citado y su coraje porque realmente usaba un léxico profético criticando al gobierno, como los profetas solían hacerlo. San Lorenzo (equipo del papa) estaba bien y River mal. Me miró profundamente a los ojos y me dijo, en una forma nada teológica, “este año vamos a tomar sopa de gallinas”. Frente a esta afrenta, lo único que se me ocurrió decir fue “esto es cizaña”. El nuncio que estaba al lado dijo “no se puede decir cizaña”. Entonces Bergoglio dijo, “estamos hablando de fútbol”. Y el nuncio dijo “ah, entonces sigan nomás”. Así fue el inicio. Detrás del chiste yo interpreté que había otra cosa. Este gesto barrió todas las barreras que pudiera haber habido. Yo creo que él habrá leído artículos que yo escribí en el diario La Nación donde ponía énfasis en el diálogo interreligioso. Todo esto empezó a entretejer una amistad cada vez más sólida. Lo invité dos veces a que viniera a mi comunidad. Escribí un libro que él me prologó. Me pidió que prologara “El Jesuita”. Escribimos después un libro juntos e hicimos 31 programas de televisión.

-La comunidad judía argentina es cuantitativamente muy importante. ¿Cree que el papa, con su fuerte condena al antisemitismo, ha logrado que su colectividad sea más aceptada?

-Absolutamente. Cuando hacíamos el programa, se trataba de una charla muy calma. De los pocos momentos en que lo vi efusivo, exasperado, con mucha fuerza, era cuando decía “antisemitismo es anticristianismo”.

-¿Recuerda cómo vivió el momento cuando lo eligieron papa? ¿Qué estaba haciendo usted?

-Lo recuerdo perfectamente bien. Cuando renunció Ratzinger yo estaba en Punta del Este con mi mujer y mi hija muy sosegado y le dije a mi mujer, un poco en broma, un poco en serio “mi amigo Jorge Mario va a ser el próximo papa”. Mi esposa me dijo que no me hiciera ilusiones para que no me doliera si no llegaba a ser porque está el cariño de por medio. Yo era “hincha” de él. Sabía que él era muy considerado por sus pares cardenales y que aparecía como una figura líder pero de allí a ser elegido papa había un camino largo por recorrer.

Yo estaba trabajando en la computadora para un artículo. Vino a hablar mi mujer conmigo, íbamos a merendar y yo le dije “vamos a mirar las noticias”. De pronto veo en un tabloide electrónico con letras mayúsculas “humo blanco”. Le dije “vamos a la cocina, tomemos el café y veamos a quién eligen”. Y cuando el cardenal dijo que “habemus papa” y empezó a decir en latín el nombre de Jorge Mario inmediatamente lo pesqué y dije “es Bergoglio”. Sentí una emoción enorme. Usted imagínese… Después de haber pasado tantos momentos muy especiales… , especialmente uno el 11 de octubre del año pasado, a 50 años del inicio de las actividades del Concilio Vaticano II. Se hizo un acto en la Pontificia Universidad de Argentina y el momento central fue cuando se me honró con el título “Honoris Causa”. Fue algo muy fuerte. El abrazo de ese momento…, varios días después cuando lo vi en Internet me emocionaba.

Entonces los periodistas empezaron a llamarme y tenía que empezar a contar de nuestra amistad y era difícil para mí de pronto decir que era amigo del papa. Pero tenía que mostrar realmente que caminamos juntos, que hicimos cosas juntos y, para decirlo con palabras de él, que nuestra amistad es un signo de que se puede.

-¿Cómo se comunicó con él?

-No tenía la más mínima idea. Pensé “Dios dirá”. La noche anterior a que se transformase en papa me suena este teléfono que está acá. Dije “hola, ¿quién habla?”. Y siento “hola, ¿qué tal?, habla Bergoglio. Mire, me agarraron aquí en Roma y no me dejan volver”. No me dijo, habla el papa. Así empezó. Ahí fue como una catarata… Estaba en la calle y paré un taxi y el chofer bajó el vidrio polarizado y me dijo “Abraham, ¿te acordás de mí? Yo soy…” Y le dije “hablamos en un minuto, dame un lápiz y un papel que estoy hablando con el papa”. Y Bergoglio me dio un correo electrónico.

-¿Qué pasó después?

-Nos vimos el 13 de junio pasado. Me invitó a almorzar con él. Y estuve de miércoles a miércoles viviendo en Santa Marta (en el Vaticano). Compartía con él desayuno, almuerzo y cena. Mantuvimos un encuentro de una hora y pico con él en el estudio a solas charlando de las cosas que queremos hacer. Queremos viajar juntos a Israel. Le dije “yo sueño con estar junto con usted delante del Muro que vio Jesús, el muro del Templo, lo quiero acompañar como amigo cuando usted vaya a Belén. Porque el muro para nosotros es el corazón del pueblo judío, el corazón simbólico. Rezamos mirando hacia Jerusalén. Simboliza un mundo de paz. En esos lugares vibraron los sueños de paz de nuestros grandes profetas. La verdad es que, el hecho de que nos abracemos allí sería un símbolo de que terminaron dos mil años de desencuentros. Creemos un nuevo dialogo entre judíos y católicos, que tenemos una raíz en común muy fuerte, tratemos de trabajar juntos, manteniendo cada uno su identidad pero luchemos por un mundo mejor.

-¿Ese encuentro no tendría una carga simbólica aun mayor para Medio Oriente si incorporaran a alguien representativo del Islam?

-Por supuesto que él está trabajando con gente del Islam. Tal vez haya que buscar otro momento y un lugar cercano a Jerusalén, tal vez la mezquita de Omar. Ojo, yo no puedo pisar ahí por la prescripción religiosa pero cerca sí podemos estar los tres. Hay que elaborarlo. Todo lo que hice con él, absolutamente todo, no fue una puesta en escena. Todo lo que hicimos fue auténtico.

-Pío XII ha sido cuestionado por algunos que sostienen que no ayudó a los judíos perseguidos por el nazismo. ¿Va a “aprovechar” su vinculación con el papa Francisco para pedirle que la Iglesia arroje más luz sobre esa etapa y asuma responsabilidades si es que lo tiene que hacer?

-En el libro dijo que hay que investigar. Hay archivos que todavía no fueron vistos. Es una investigación que no terminó. Repito sus propias palabras: “hay que saber la verdad”. En base a todo lo charlado con el hoy papa, yo no tengo que ejercer ningún tipo de presión. Lo que él dice, él lo cumple. Dijo “yo quiero cero corrupción en la Iglesia” y va a luchar por eso, “quiero paz en el mundo” y ya vimos lo que hizo en el caso dramático de Siria, cuando pidió un rezo para bajar al menos el nivel de violencia.

-Él ha dicho que no es derecha. ¿ Cuál es su pensamiento político y social?

-Yo diría que apoya totalmente los regímenes democráticos como forma de gobierno. Está muy comprometido con la justicia social. Está muy comprometido con tratar de erradicar cualquier tipo de explotación, de trata de personas. Lo que hizo en Argentina, lo va a hacer a nivel mundial. Bergoglio es una persona que no se puede etiquetar. Él es él.

Alguien una vez me preguntó en qué escuela filosófica ubicaría el pensamiento de Bergoglio. Se aproxima mucho al existencialismo religioso. Hace unos días, respondiendo a un famoso periodista italiano, dijo que a Dios uno se puede aproximar a través del intelecto, pero que Dios no es una idea sino una realidad con mayúscula. No negar el intelecto, pero cuidado, no podemos transformar a Dios únicamente en una idea, tiene que ser una realidad penetrante en la vida.

-¿Cree que este papado provocará un aumento de la práctica religiosa? ¿Cree que puede influir incluso sobre los judíos?

-Absolutamente. Lo que él va hacer va a influenciar sobre nosotros y sobre todos los otros credos. No sé qué impacto tendrá en el Lejano Oriente, pero en las religiones de Occidente, Europa, América… incluso en distintos lados del Islam, no me cabe dudas que el impacto Bergoglio va a ser muy fuerte. Ya empezó una revolución a nivel mundial.

Quiera Dios que esto siga… el clamor constante por los necesitados, por los explotados, por los expoliados el gritarle a la humanidad, “cuidado, cada hombre es un ser en sí mismo que debe ser cuidado”, esto va a sacudir.

Desde que él es papa llena de una manera especial la Plaza de San Pedro. En Argentina hubo una revalorización de lo religioso superlativa. En la procesión de Luján hubo más gente que nunca. Y no es solamente porque el papa es argentino. Eso influye, sin lugar a dudas, pero también impactó en Brasil con el encuentro sobre la juventud. Yo se lo dije en junio. “Hay un 1,5% más de gente que va a la iglesia, 100 millones de personas. Pero sé está esperando mucho más”, le dije.

Le conté que una periodista me preguntó qué es lo que yo le pido a Dios para él y le dije “fuerza física y espiritual, no me afloje”.

El celibato no es dogma y no habrá condena dura a los homosexuales.

-Cuente de los días que compartieron en el Vaticano.

-Una cosa es que me diga “esté en Santa Marta” todos los días y otra… Tiene una mesa a la que se sientan obispos, curas, gente que se hospeda ahí. Yo podía estar en cualquier mesa comiendo. Me dijo “si usted quiere, siéntese a mi mesa”. El amigo sentado al lado del amigo… Y se preparó, a su pedido, comida para mí.

-¿Comida kosher?

-Vegetales, frutas, pescado, que es una especie pura. Eso se hace por un amigo.

-¿Usted cree que pueden esperarse cambios relevantes en la posición de la Iglesia respecto a cuestiones como el aborto, el celibato de los sacerdotes, la homosexualidad?

-Él es una persona muy tradicionalista. No creo que cambie cosas de la tradición ni lo que refiere a dogmas. Lo que sí va a cambiar indudablemente es la actitud. O sea a la madre de un niño, cuyo padre desapareció, donde no hubo casamiento, a los homosexuales, no los va a rechazar con las dos manos. Tenemos que decir que son normas dogmáticas las vinculadas a la actitud sexual. Se acepta o no se acepta. Va a explicar por qué no acepta la conducta del homosexual pero va a decir “entiendo lo que te pasa, te puedo ayudar a encontrar una senda”. Va a aceptar con cariño a todos, no con una actitud condenatoria dura.

Con respecto al celibato, no creo que lo haga él, pero puso en el libro “yo recibí esta tradición, en el futuro quizás alguna vez se cambie, porque no es cuestión dogmática”.

Sobre el aborto, la postura de la Iglesia es más dura. Yo creo que no va a haber flexibilización. Lo que va a haber es un constante análisis, un preguntarse y pensar. Esa es la diferencia. No es un “no” absoluto.

PERFIL 

Nombre: Abraham Skorka

Nació: Buenos Aires

Edad: 63 años

Otros datos: Está casado y tiene dos hijos

EL RABINO AMIGO DEL PAPA

Abraham Skorka nació en 1950 en Buenos Aires, es licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Buenos Aires y es rector del Seminario Rabínico Latinoamericano. Está especializado además en Derecho Hebreo. Es el primer judío que recibió un doctorado “honoris causa” de una universidad católica latinoamericana que le entregó la Pontificia Universidad Católica Argentina. Conduce la comunidad Benei Tikvá, en el barrio porteño de Belgrano. Ha escrito artículos para el diario “La Nación”. Dice que el papa “es un hermano” que tiene la virtud de que se “pone en los zapatos del otro”. “Mirándolo desde afuera y con mucha humildad, Bergoglio es el papa que la cristiandad necesita”, opina. “Lo que más voy a extrañar durante su papado es que ya no podremos “escaparnos” para tomar un café y debatir horas y horas”, se lamenta Skorka.