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La Iglesia en los medios Aborto sí o no en Mercedes: ¿Era para la Justicia? [Opinión]

EN PERSPECTIVA |

En Primera Persona

Por Emiliano Cotelo ///

La Semana de Carnaval, habitualmente tranquila en Uruguay, vino este año atravesada por varias noticias impactantes. Pero tal vez lo más profundo y delicado fue un debate que se originó en la ciudad de Mercedes.

¿Puede la Justicia obligar a una mujer a continuar con un embarazo no deseado?

Esa pregunta, ya de por sí fuerte, fue sólo una de las muchas que quedaron abiertas con la sentencia de la jueza Pura Book, que prohibió que una joven continuara con el proceso de aborto que había iniciado al amparo de la ley 18.987 (de octubre de 2012). De esa forma, la magistrada hizo lugar a una acción de amparo solicitada por un hombre, expareja de la mujer durante tres meses, que discrepa con ella y pretende que el niño nazca y que presentó, paralelamente, un recurso de inconstitucionalidad contra la ley. La magistrada entendió que el amparo cabía ya que en la situación analizada había un derecho fundamental reconocido por la Constitución, el derecho a la vida del embrión, que estaba siendo afectado de manera ilegítima porque la mutualista donde se atiende la joven no había cumplido con todos los requisitos formales previstos en la ley; concretamente, la jueza Book constató que la documentación de la institución médica no registraba que la mujer hubiera expuesto, como prescribe la ley, las razones por las cuales prefería no tener a su hijo.

Muchas preguntas

El caso, complejísimo y sin precedentes, disparó una avalancha de preguntas, a cual más desafiante. Además de la primera, que ya mencioné, fueron brotando otras:

¿Qué importancia tiene, en general, la opinión del hombre progenitor en la decisión de continuar o interrumpir un embarazo?
¿Por qué la ley vigente le asigna al hombre un papel de tercer orden, casi simbólico, en el procedimiento a seguir para habilitar o no un aborto?
Teniendo en cuenta que la ley, de hecho, deja la resolución en manos de la mujer, ¿qué se hace en el mundo real cuando se suscita un diferendo como este que quedó planteado en el departamento de Soriano entre dos personas que fueron pareja?
Si el camino que elige una de las partes para laudar esa controversia es la justicia, ¿cuáles son las consecuencias desde el punto de vista humano?
¿Puede estar ocurriendo, como advierte la jueza Book, que el protocolo previsto en la ley se desarrolle de manera liviana, y que la norma sea, de hecho, “un pase libre” para validar un aborto sin consecuencias penales, “solo con pedirlo”?
¿La ley de interrupción voluntaria del embarazo es inconstitucional? ¿Qué pasaría si la Suprema Corte de Justicia la cuestionara ahora, cinco años después de su promulgación?
En las resoluciones que adopta un magistrado, ¿cuánto pesan sus opiniones, su ideología y sus sentimientos personales?
Y, como si todos los puntos anteriores fueran poca cosa, una duda más: ¿En qué momento se inicia la vida? ¿En la gestación misma, a las 12 semanas o recién en el instante del nacimiento? Sí, esta cuestión de fondo también volvió al tapete, por la acción de amparo impulsada por el hombre y porque la jueza, al darle cabida, tomó otra resolución novedosa: designó un abogado defensor (de oficio) del embrión.
¿Y lo humano?

La discusión, pese a los apasionamientos y algunos excesos, resultó interesantísima. Pero se cortó abruptamente este miércoles cuando, a través de su abogado, la joven informó a la justicia que había sufrido un aborto espontáneo.

Como un cachetazo, la noticia devolvió el asunto al terreno humano, el que, para mí, estaba seriamente comprometido desde el principio de este litigio.

¿Era para la Justicia?

Me explico.

Yo entiendo que el hombre quisiera que la mujer siguiera adelante con el embarazo. Y me coloco en la mejor hipótesis: que asumió esa posición movido por la convicción profunda de que ese embrión tiene derecho a la vida. Pero la joven opina lo contrario (y, según se supo luego, hasta tenía motivos de salud para esa determinación porque el nacimiento de su primer hijo había sido traumático y riesgoso para ambos).

Entonces, si en un dilema tan sensible como este (abortar o no), la pareja no llega a un acuerdo, ¿tiene sentido que el hombre recurra a la justicia para obtener el resultado que busca?

Veamos lo que, a la luz de los hechos, implicó ese camino. Primero, y como era obvio que ocurriría, el expediente tomó estado público y llamó la atención de los medios de comunicación, de acá y del exterior. Como consecuencia, todos los focos se posaron sobre la madre, que de golpe quedó sentada en una especie de banquillo de los acusados.

Yo creo que eso fue muy cruel.

Ninguna mujer festeja cuando opta por el aborto. Lo sufre. ¿Tiene sentido que, además, quede sometida al escrutinio de todo un país? Es cierto que nunca se publicó su nombre, pero en Mercedes, sin duda, todos saben quién es. Para peor, se sintió obligada a dar entrevistas, aunque ocultando su rostro.

Si ella ganaba el juicio (y el fallo llegaba a tiempo) iba a poder concretar la interrupción de su embarazo pero, prácticamente, iba terminar haciéndolo “en la plaza pública”, con todo el pueblo enterado y comentando.

Y si era el padre el ganador, si tenía éxito en su iniciativa, ¿qué ocurría? Primero que su expareja iba a padecer mes a mes la experiencia amarga de un embarazo forzado. ¿Y qué iba a pasar luego del nacimiento? El niño iba a cargar para siempre con la mochila de no haber sido querido por su madre. Y la mujer, a su vez, iba arrastrar la otra marca indeleble, la del desamor por su hijo.

Para mí el hombre debió haber dado un paso al costado. La vía judicial que eligió, por mejor intencionado que fuera, implicaba costos humanos demasiado altos.

Por si eso no estaba suficientemente claro, el aborto espontáneo que sufrió la mujer esta semana fue la prueba que faltaba. Y eso, a su vez, terminó de desatar los demonios: En una especie de ensañamiento, el joven anunció que reclamaría exámenes que certificaran que la joven estaba diciendo la verdad. Y, del otro lado, ella hizo explotar su indignación cuando ayer volvió a hacer declaraciones a la prensa y anunció que se propone “ir con todo” contra la jueza, a quien le iniciará un juicio.

Todo muy, muy triste.

***

Emitido en el espacio En Primera Persona de En Perspectiva, viernes 03.03.2017, hora 08.05