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Papa Francisco

La alegría que viene de la fe: ecos de la 41JNJ en Montevideo

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Eran las 8 de la mañana y los encargados de la organización ultimaban los detalles para recibir a más de 500 jóvenes en el Colegio Maturana. Sobre las 9 de la mañana empezaron a llegar los primeros participantes de la 41° Jornada Nacional de la Juventud (JNJ), para vivir una fiesta que se extendió hasta casi las 9 de la noche del domingo 1° de setiembre. Animación, música, talleres, feria vocacional, Adoración Eucarística y la celebración de la Santa Misa, en una jornada de encuentro de los jóvenes de Montevideo con Cristo.

Una jornada con los ojos puestos en María

La primera actividad de la mañana fue la realización de los talleres de formación; 12 en total. Teniendo en cuenta que la JNJ tuvo como objetivo fijar la mirada en María y en su importancia para la fe católica, los talleres fueron recorriendo distintas dimensiones de la relación de la Virgen con Dios (María y la oración; María y el testimonio; María y el servicio; María y la Palabra; María y la familia; entre otros).

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Vale recordar que la Iglesia empieza a vivir un momento de renovación de la consagración de nuestra patria a la Virgen de los Treinta y Tres, que tuvo lugar en Florida el domingo 8 de mayo de 1988, durante el viaje apostólico de San Juan Pablo II. Dicha renovación se realizará el próximo 10 de noviembre, también en Florida, con la presencia de todos los obispos y miles de fieles de todo el país.

Una vez terminado los talleres, a modo de síntesis, el Lic. Miguel Pastorino brindó una charla a los jóvenes sobre la fe María. Para Pastorino “lo esencial de la relación de cada uno de nosotros con Dios no pasa por el qué debo hacer por Él, sino dejar a Dios hacer en nuestra vida”. Por eso insistió en la importancia del “Hágase” de María al ángel en el momento de la Anunciación. Agregó que muchas veces surge el peligro de pensar que la fe significa hiperactividad. Ante esto María nos muestra que “la obra más grande es creer, vaciarse de uno mismo para que Él haga”.

En otro pasaje de su alocución, Pastorino remarcó la fe inquebrantable de la Madre de Jesús: “nunca perdió la fe, aún cuando las promesas de Dios parecían no cumplirse. María nunca perdió la confianza en Dios”, y por esto mismo pudo soportar situaciones extremadamente dolorosas. “También nosotros estamos llamados a tener esta fe”, añadió.

Sobre el final, el Lic. Miguel Pastorino se refirió al corazón de María, como un lugar lleno de Dios, “un corazón que se sintió profundamente amado por Él”, y que esta fue la razón por la que la Virgen “no necesitaba nada más”. Esta experiencia, sostuvo, es la que han vivido los santos a lo largo de la historia, como el propio san Pablo, para el que a pesar de todas las angustias y tribulaciones, lo fundamental era el sentirse amado por Dios.

La primera parte de la Jornada Nacional concluyó con el rezo del Santo Rosario, en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario animado y guiado por un coro de jóvenes de la parroquia María Reina de la Paz.

Música y feria de movimientos
Luego del almuerzo llegó uno de los momentos más movidos de la 41° JNJ. Tres bandas musicales animaron a los jóvenes presentes con diferentes propuestas. Los primeros en aparecer en el escenario del Cine Maturana fueron los músicos de John Boss Rock, con su mezcla de rock, blues, reggae y animación. Después hizo su debut en este tipo de encuentros el grupo Modo Cristo. La propuesta, encabezada por el P. Mauro Fernández, lleva temas del cancionero católica a ritmo de cumbia.

El momento musical lo cerró la banda Ecos, que a través de sus letras y su sonido netamente rockero acerca a los jóvenes a dar gracias a Dios.

A continuación, fue el momento para que más de 15 movimientos y organizaciones de la Iglesia presentaran sus carismas y actividades. Fue una ocasión para que muchos jóvenes se conocieran a diferentes carismas de la Iglesia y se acercaran realidades de muchos de sus hermanos en la fe.

Momento para la oración

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Más tarde, luego de una reparadora merienda, se desarrolló uno de los momentos profundos espiritualmente de la 41° JNJ; la Adoración Eucarística. Nuevamente el escenario del cine fue el lugar elegido. Fue un momento cuidadosamente preparado desde la iluminación, pasando por la música y las oraciones. Fueron especialmente cuidados los espacios de silencio y de encuentro con el Santísimo Sacramento expuesto en una hermosa custodia.

Mientras, en una galería lateral al lugar donde se realizaba la Adoración, una decena de sacerdotes recibían a los jóvenes que acudían al sacramento de la Reconciliación. Todo este espacio fue preparando el momento culmen de la Jornada y de toda la vida cristiana; la celebración de la Santa Misa.

La humildad, la verdad y las aspiraciones más altas
La celebración de la Santa Misa, en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, fue presidida por el Card. Daniel Sturla, acompañado por el Obispo auxiliar, Mons. Luis Eduardo González, además de una decena de sacerdotes, diáconos y varios seminaristas. El templo estaba colmado por casi 400 jóvenes que cerraban de esta manera una larga jornada de actividades.

El Card. Sturla comenzó la homilía agradeciendo a todos, los que de una o otra manera, habían estado en la organización de la JNJ expresándolo en la persona del P. Mathías Soiza, Vicario para la Juventud en la Arquidiócesis de Montevideo.

 Para la homilía, el Arzobispo quiso destacar la actitud de la humildad. Mencionó que si existe algo difícil “eso es la humildad”, aunque, matizó “para nosotros los cristianos tendría que ser algo fácil”.

Expresó que muchas veces se confunde el término y se confunde con otras cosas, y planteó una definición: “La humildad es cuando alguien se tiene por lo que realmente es”. Y fue más tajante aún cuando recordó las palabras de Santa Teresa de Jesús que decía: “Humildad es verdad”.

Según el Card.  Sturla esta actitud de humildad nos lleva a darle su justo valor a las cosas, sin entrar el falsas modestias que nos disminuyen, ni en creernos más de lo que somos. Advirtió, además, sobre el peligro de andar buscándonos y haciéndonos títulos permanentemente.

Dijo que más allá de los títulos académicos, deportivos u honoríficos, hay un título más importante. “El título más grande que uno puede tener es el de ser hijo de Dios”, subrayo. “Y no es algo que dependa de nosotros, es por pura gracia”, añadió.

El Arzobispo llamó a los jóvenes presentes a tener grandes aspiraciones, a ver más allá de lo inmediato, porque si bien somos pecadores “El Señor en verdad nos puede sanar, perdonar”. Esta confianza en la fidelidad de Dios nos da la certeza de que “somos hijos rescatados por su amor”, y “desde el reconocer lo que somos tener aspiraciones altísimas”.

Sobre el final de la homilía, el Card. Sturla recordó que María siempre permaneció humilde y fiel, y por esto es nuestro modelo de creyente. También recordó que el próximo 10 de noviembre el Uruguay enteró renovará la consagración de la Patria a la Virgen de los Treinta y Tres, y de esta forma comenzará un año marcado por el V Congreso Eucarístico.

Texto e imágines de http://icm.org.uy/la-alegria-que-viene-de-la-fe/