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Papa Francisco

Pbro. Valentín Gómez, capellán del ejército artiguista en 1811

Esta estampilla de 1952 reproduce un fragmento de la pintura La acción de Las Piedras, obra inconclusa, iniciada por Juan Luis Blanes, interrumpida por su muerte en 1895 y continuada por su padre Juan Manuel Blanes, quien también la dejó inconclusa.  Es un óleo sobre tela, sin firma, de 5,02 x 2,845 m, Museo Histórico Nacional, Casa de Fructuoso Rivera.
La pintura (completa en la ilustración de abajo) recoge el momento de la rendición del jefe español, el Capitán de Fragata José Posadas (no visible en el fragmento reproducido en el sello), quien se dispone a entregar su espada a un sacerdote que avanza hacia él, el Pbro. Valentín Gómez.

José Valentín Gómez Cueli nació en Buenos Aires en 1774 y falleció allí en 1839. Sacerdote del clero secular, que tuvo también actuación política en el Partido Unitario y fue primer rector de la Universidad de Buenos Aires.
Ordenado sacerdote en 1799, en 1809 asume como párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, Canelones. Allí lo encuentra la Revolución de mayo de 1810 y los comienzos del movimiento liderado por José Artigas. Será uno de los capellanes de su ejército y, además de cumplir con los servicios propios de su ministerio, luchará a la par de sus soldados, y junto a otro sacerdote, el P. Santiago Figueredo, en la batalla de Las Piedras, el 18 de mayo de 1811.

El parte de la batalla, que Artigas dirigiera a la Junta revolucionaria de Buenos Aires, así lo constata:

No olvidaré hacer presente á V. E. los distinguidos servicios de los presbíteros Dr. D. José Valentín Gomez, y D. Santiago Figueredo, curas vicarios, éste de la Florida, y aquel de Canelones: ambos no contentos con haber colectado con activo zelo varios donativos patrióticos, con haber seguido las penosas marchas del exército, participando de las fatigas del soldado, con haber exercido las funciones de su sagrado ministerio en todas las ocasiones que fueron precisas, se convirtieron en el acto de la batalla en bravos campeones, siendo de los primeros que avanzaron sobre las filas enemigas con desprecio del peligro, y como verdaderos militares.” (Archivo Artigas, Tomo IV, Montevideo, 1953, p. 402.)

En 1812 regresó a Buenos Aires, distanciándose de Artigas.