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La Iglesia en los medios Guerra santa

EL PAÍS |

La transformación del cine teatro Plaza en una iglesia neopentecostal es un nuevo capítulo de la competencia entre dos multinacionales religiosas brasileñas, Dios es Amor y la Iglesia Universal, por captar fieles uruguayos.

SEBASTIÁN CABRERA

El pastor se arrodilla sobre el escenario de la Iglesia Pentecostal Dios es Amor y empieza a orar a los gritos, con ese típico acento abrasilerado. Los parlantes saturan. Habla tan rápido que cuesta entender lo que dice. Pero algunas palabras se repiten y queden claras. Señor, cáncer, diablo y Satanás son cuatro de ellas. Y, también, “gloria, gloria, gloria, gloria”.

Lo escuchan 22 mujeres, que están del lado izquierdo en la vieja sala de la calle Héctor Gutiérrez Ruiz, y cinco hombres, que están sentados en el ala derecha de este lugar donde hasta 1987 funcionó el cine Radio City. Porque hombres y mujeres no se mezclan en las iglesias de Dios es Amor, que compró por unos cuatro millones de dólares el cine teatro Plaza, que será inaugurado como templo el domingo 27 de enero. La iglesia ya trabaja en los preparativos.

El culto de las dos de la tarde empezó hace un rato. El pastor le pide al Señor que “visite” al “secretario de cultura de la Intendencia” (se refiere al director de Cultura, Héctor Guido, quien días atrás había manejado la posibilidad de revisar que las iglesias neopentecostales brasileñas ocupen edificios en 18 de Julio) y que “lo libere de Satanás”. Pide lo mismo para “los periodistas”, para los políticos del Frente Amplio, Partido Nacional, Partido Colorado “y el batllismo”. Y también para el presidente José Mujica y su esposa Lucía Topolansky, a los que menciona por su nombre y apellido. Como previendo que se avecinan tiempos movidos, el pastor pide que su iglesia sea liberada de los cócteles molotov y de las manifestaciones.

Además, reza para que sean curados todos aquellos que sufren enfermedades, desde el SIDA, la sífilis, cáncer y el enanismo hasta “los homosexuales y las lesbianas”. Después le pide a los fieles que se paren: todos hacen palmas y cantan una canción que saben de memoria, que empieza diciendo “yo estoy con ti, Señor”. Mientras pasa eso, hay dos fieles rezando de rodillas y con la cara contra el estrado. Una mujer y un hombre, uno en cada punta. El lugar para rezar está ubicado estratégicamente debajo de unas canastas de mimbre donde se deposita el diezmo.

Esta sala cumple con una característica de todas las iglesias de Dios es Amor: la ausencia de imágenes y de símbolos religiosos. De piso de madera, butacas de cuero y madera y techo descascarado, el viejo cine luce venido a menos, como si no se hubiera invertido demasiado dinero allí desde 1989, cuando la iglesia compró el lugar.

Cuando termina el canto, el pastor pregunta dónde está Satanás. “Derrotado”, responden a coro los 27 fieles presentes. Por lo que se ve, la mayoría son cincuentones y sesentones. Las mujeres lucen polleras hasta las rodillas y camisas más bien formales, igual que las “hermanas obreras”, quienes ocupan la parte inferior de la jerarquía de la iglesia y se encargan de tareas de mantenimiento, higiene y asistencia a gente que entra en trance. Ellos lucen pantalón oscuro, camisa y saco oscuro. Casi igual que los pastores, que además llevan corbata.

No debe pasar muy seguido que Dios es Amor ocupe las 1.200 butacas en esta sala. Pero eso no quita que ahora apueste a mudarse al Plaza, que tiene casi el doble de capacidad: 2.139 asientos. Esa será su segunda iglesia en la principal avenida de Montevideo, porque ya cuenta con otra -más pequeña- en 18 de Julio y Pablo de María, muy cerca de la futura “catedral” de la Iglesia Universal del Reino de Dios, más conocida como “Pare de sufrir”, que se inaugurará en abril en 18 y Martín C. Martínez. Se estima que la inversión total del mega templo de Pare de Sufrir se acerca a los 15 millones de dólares.

AL MUNDO. Las dos iglesias son, a esta altura, multinacionales religiosas brasileñas, con presencia en todo el mundo. Una, Dios es Amor, nació en San Pablo, su líder es el misionero David Miranda y su fuerte está en el sur de Brasil. En Uruguay tiene 179 iglesias, la gran mayoría en el interior, según consta en su página web. En Brasil tiene 17.584 iglesias y 845.383 fieles. Y estaría presente en 136 países.

La otra, Pare de Sufrir, nació en Rio de Janeiro y su fundador es el obispo Edir Macedo, un ex empleado de la lotería estadual que se escindió de otra iglesia y que, al decir del antropólogo brasileño Ronaldo de Almeida, formó “un imperio” (ver entrevista en páginas 6 y 7). Se la ha definido como la multinacional brasileña con más sucursales en el mundo. Es una iglesia con ocho millones de fieles en unos 150 países, aunque dentro de Brasil ha perdido adeptos en la última década. Hoy tiene allí algo menos de dos millones de seguidores. La Iglesia Universal también controla un partido político: el Partido Republicano Brasileño.

Pare de Sufrir apela al marketing y ha apostado fuerte a la televisión, al punto que tiene un canal propio en su país. En Uruguay ahora emite sus programas después de la medianoche en canal 10, donde acaba de renovar contrato para 2013. Pero ya pasó por todos los canales privados. También tiene una audición en Radio Imparcial de 23 a 3 y de 8 a 12.

La otra iglesia, Dios es Amor, históricamente ha apelado a la radio para reclutar fieles, con su programa “La voz de la liberación” que ahora se emite en Uruguay en CX 10 Radio Continente de 22 a 11 cada día. Pero antes pasó por radio El Espectador, Radio América y Radiomundo.

Las dos iglesias tienen en común la realización de exorcismos y la apelación al diezmo como eje de sus ceremonias o cultos. Además, hace unos meses la Iglesia Universal creó un sistema de donaciones online a través de Facebook, según publicó el diario brasileño O Globo. Una diferencia entre Pare de Sufrir y Dios es Amor es que la primera también tiene como tema central de sus ceremonias y sus programas televisivos las críticas a la umbanda y las religiones afrobrasileñas, a las que considera el demonio. La otra diferencia, dice el psicólogo especializado en sectas Alvaro Farías, es el poderío económico y político que tiene Pare de Sufrir, mayor al de Dios es Amor.

“Pero la metodología de exprimir hasta el último billete a las personas es la misma. Son casi una réplica”, opina Farías, que califica a las dos iglesias como sectas porque ejercen control y presión psicológica sobre sus miembros, los manipulan por las “supuestas posesiones diabólicas”. Qué Pasa consultó a las dos iglesias para este informe pero ambas prefirieron no realizar declaraciones.

Pare de Sufrir llegó a Uruguay a fines de la década de 1990, pero se masificó en la época de la crisis económica, en los primeros años de 2000. El auge de esta iglesia coincide con una aparente caída de Dios es Amor, que había arribado en 1986 y se estima que tuvo su momento de mayor popularidad en la década de 1990 en Uruguay.

Pero ahora Dios es Amor da un golpe de efecto con la compra del Plaza, con lo que se anticipa a la inauguración de la mega catedral de Pare de Sufrir. Esta movida se explica por la competencia entre las dos iglesias neopentecostales brasileñas que, gozando de exoneraciones tributarias, avanzan en la avenida principal montevideana y en diferentes ciudades del interior del país.

Y porque, según dice el sociólogo Néstor da Costa, especializado en religiones, las dos iglesias tienen la misma estrategia: desde su nacimiento apelan a estar en lugares públicos visibles de los centros de las ciudades. Apuestan al efecto visual. “Entonces tiene lógica que, si el Plaza queda vacío y está a la venta, una de ellas lo ocupe”, dice Da Costa. El sociólogo especula que ambas iglesias tienen un público parecido, pero lamenta que no haya datos confiables para confirmarlo debido a que en Uruguay “el censo se negó a preguntar sobre religión”.

Pero hay matices. El público de Pare de Sufrir es “más de paso, de entrada y salida” y el de Dios es Amor más fiel, dice Da Costa. Agrega, de todos modos, que en las dos iglesias el público no tiene “socialidad horizontal”: los fieles se relacionan directo con el pastor, en un vínculo muy jerárquico. “No hay grupos que se organizan para tal o cual cosa”, dice Da Costa.

MANDAN DESDE ALLÁ. Cuando Guido, el director de Cultura de la Intendencia de Montevideo, contactó hace unos días a uno de los encargados de la iglesia Dios es Amor, este le dijo que no podía decidir nada sobre la posible marcha atrás en la compra del Plaza, dado que las órdenes y el dinero vienen desde Brasil, donde están las autoridades de la institución. Y eso suena lógico, porque parece difícil que los diezmos que aportan los fieles en los templos uruguayos sean suficientes para comprar el edificio del Plaza. “O sea que los que están acá no pueden decir ni opinar nada”, dice Guido a Qué Pasa. La estructura de Dios es Amor es simple. Cuenta con una asamblea de pastores que tienen el poder máximo. Allí está el misionero Miranda, quien cada vez que viene a Uruguay realiza grandes ceremonias. Una de las últimas fue en el Palacio Peñarol. En Brasil han organizado cultos en el estadio Maracaná.

Luego le siguen pastores, cooperadores, diáconos y, en la base de la estructura, las hermanas obreras, únicos cargos hasta ahora ocupados por mujeres. Los pastores se hacen cargo de abrir nuevos locales, realizar exorcismos y curaciones. Todos son brasileños, según explica el sociólogo Da Costa en la Guía de la Diversidad Religiosa de Montevideo publicada en 2008. Por debajo de ellos están los cooperadores, que en su mayoría son uruguayos. Se ocupan de convencer nuevos adeptos y de recoger las contribuciones de los creyentes. Hay un carné de diezmista, que afianza la condición de integrante de esta iglesia.

Una ceremonia de Dios es Amor consiste en una serie de ininterrumpidos discursos, que en total duran casi tres horas y donde varios pastores se van pasando la posta. Allí insisten en las necesidades materiales de la iglesia y en la virtud del desprendimiento. También, cantan y convocan a la gente a levantar las manos. Se suelen realizar exorcismos para sacar el diablo de adentro de los fieles, aunque -a diferencia de Pare de Sufrir- generalmente no son el centro de la ceremonia.

LA CATEDRAL. A la Iglesia Universal la dirigen 15 obispos, entre ellos Macedo. La estructura es parecida a la de Dios es Amor. Los que llevan adelante las ceremonias son los pastores, que brindan servicios religiosos y reciben un porcentaje de lo recaudado, según la Guía de la Diversidad Religiosa. Luego están los obreros y los colaboradores, que desempeñan tareas de menor rango, como atender el teléfono, participar de programas de televisión o pasar la bolsa del diezmo. No reciben dinero a cambio de su servicio.

En Brasil la Iglesia Universal antes ocupaba cines viejos. Desde hace una década empezó a construir templos nuevos en su país, donde ha sido investigada por lavado de dinero. Ahora también lo hace en Uruguay. En la web de la iglesia, por ejemplo, hay muchas fotos de cómo se han reformado o inaugurado nuevos locales en diferentes ciudades del interior uruguayo. Y su nuevo templo montevideano -con frente vidriado y el doble de capacidad que la actual sala en el ex cine Trocadero- ocupa casi media manzana en el ex predio de la automotora Passeggi, en 18 de Julio y Martín C. Martínez.

El 5 de noviembre de 2011 Qué Pasa publicó un informe donde se contaba cómo sería el nuevo mega templo. Allí se decía que la moderna sala tendrá 2.500 butacas, estudios de radio y televisión y un subsuelo para 90 autos. “Hay fieles que tienen muy buen nivel socio económico; no son todos pobres”, decía una fuente cercana a la institución religiosa en aquel artículo.

Al frente, la iglesia tendrá un hall principal con dos niveles, donde también funcionarán las aulas de una escuela bíblica. El estilo contemporáneo y “renovador” del templo, con su enorme frente vidriado, se debe a la idea de “ir aggiornando la imagen” de la iglesia, según contaba en aquel informe el arquitecto Fernando Santana, supervisor de la obra en representación del estudio Christoff-De Sierra. Al fondo de la sala hay un edificio de cuatro pisos con baños y vestuarios, una sala pastoral para 250 personas y oficinas. Y más al fondo, sobre la calle Colonia, se usará una parte vieja del edificio de Passeggi que no fue demolida. Allí se construyen los estudios de radio y televisión y los apartamentos para los obispos.

Pero hoy no todo es positivo para la Iglesia Universal. Según informa O Globo, la iglesia había dado un salto de 269.000 fieles a 2,1 millones durante la década de 1990 en Brasil. Pero el censo de 2010 en ese país muestra una caída de 228.000 fieles, es decir, una baja de 11% en relación a la década anterior.

La baja se debe, dice O Globo, al nacimiento de la Iglesia Mundial del Poder de Dios, creada a inicios de la década pasada por un ex miembro de la Iglesia Universal, el “apóstol” Valdemiro Santiago.

Por eso, el año pasado la Iglesia Universal lanzó a la web una serie de videos donde afirmaban que Santiago, está “poseído por el demonio”. El apóstol les respondió: “Ellos están desesperados porque quieren más personas para obtener dinero”. La polémica pública coincidió con la inauguración de un imponente mega templo de la Iglesia Mundial en San Pablo, para unas 150.000 personas.

Esta nueva iglesia ya desembarcó en Buenos Aires. Es probable que sea cuestión de tiempo su llegada a Uruguay. Si eso sucede, Dios es Amor y Pare de Sufrir deberán preparase para enfrentar un nuevo rival en tierras charrúas.

¿POR QUÉ NO PAGAN TRIBUTOS?

El artículo 5 de la Constitución declara exentos de impuestos a todos los templos “consagrados al culto de las diversas religiones”. El director de la DGI Pablo Ferreri dice a Qué Pasa que “es más que complicado cambiar eso” porque debería existir voluntad de casi todo el sistema político y ser sometido a votación popular. En tanto, la DGI investiga el origen de los fondos para la compra del Plaza, según publicó La República.